Los compromisos de un diputado

Violeta Reyes de Padilla

Me parece que en estos días todos los habitantes de Nicaragua nos encontramos angustiados. No se sabe qué va a pasar con nosotros y somos meramente espectadores de un drama entre partidos que juegan caprichosamente con el futuro de la nación.

Nicaragua está inmovilizada, no hay inversiones, no hay trabajo, los niños se quedan sin escuela y la gente es rechazada en los hospitales, algunos mueren por falta de medicinas.

Este país ha sido tan azotado por tantas y diversas calamidades que se encuentra postrado. El número de los que no tienen que comer crece cada día y deambulan por las calles muriéndose de hambre y si se tiene buena vista no se puede dejar de verlos.

Este es un momento crucial y no hay que permitir que el país se hunda por el mero capricho de unos cuantos. Es hora de unificar criterios, de sacrificar beneficios personales y buena parte de esta responsabilidad recae en los señores diputados que tienen el deber de trabajar y aprobar leyes que beneficien al país.

El diputado, sea del partido que sea, desde el fondo de su conciencia debe hacerse estas preguntas:

¿Estoy haciendo el bien a mi Patria que me corresponde como legislador?

¿Puedo abandonar a su suerte a un pueblo que tiene hambre?

¿Puedo dejar que Nicaragua sea el país más atrasado de la región?

¿Aspiro a que el TLC beneficie a Nicaragua o por el contrario que lo lleve a una ruina total?

¿Quiero que las inversiones huyan del país y no se creen empleos?

¿Cómo puedo querer tantos males para mi país?

Y debe responderse: No, no puedo, ni debo. Mi primer deber para con mi Patria es buscar el bienestar de sus hijos. Ese es el principal deber de todo diputado, deber de todo ciudadano. Es un compromiso muy serio adquirido por todo aquél que aceptó ser diputado. La responsabilidad es muy grande y se tiene que obrar en conciencia promulgando leyes que beneficien al país y sus habitantes.

Los señores diputados deben reflexionar, pues no se puede jugar con un país donde buena parte de sus habitantes tienen hambre y por eso es urgente buscar la creación de trabajos atrayendo la inversión nacional y extranjera.

Hay justicia cuando se busca el bienestar de todos y no podrá haberla si la mayoría de la población no tiene suficiente comida. Los señores legisladores deben tener presente que uno de los principales derechos que tiene la persona humana es el derecho a ser alimentado (Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas).

La paz es el respeto al derecho ajeno, una verdad que proclamó Benito Juárez y en Nicaragua no se conseguirá la paz mientras no se cumpla con los derechos humanos. Recuerden que los derechos primordiales que tiene la persona humana son: derecho a la vida, derecho a ser alimentado, derecho a la educación y derecho a tener trabajo. Los señores diputados tienen el deber de velar por su Patria. Su compromiso primordial como diputado es servir a Nicaragua y evitar que se sirvan de Nicaragua.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí