AP
TEGUCIGALPA.- A petición de la organización de Estados Americanos (OEA), Centroamérica analiza la posibilidad de acordar un desarme general, informó ayer el gobierno hondureño.
“La reducción y destrucción de las armas está desde hace algún tiempo en la agenda de los gobernantes de la zona”, dijo en rueda de prensa el presidente Ricardo Maduro.
“Honduras ha insistido en iniciar pláticas a nivel regional y multilateral sobre el tema del desarme general”, añadió.
“Y la posición hondureña es concurrente con la integración centroamericana (que data de 1960) y la seguridad de los (36 millones de) habitantes de la región”, subrayó.
Maduro sostuvo que “estoy seguro de que hablo por los presidentes centroamericanos porque todos estamos dispuestos a ir en dirección del desarme en forma multilateral… y el tema es discutido ampliamente”. El asunto ha sido retomado por la OEA ante la posibilidad de una guerra entre Estados Unidos e Irak.
En un reciente informe sobre el tráfico ilegal de armas en la región, la OEA exhortó a algunos países centroamericanos, especialmente a Nicaragua, a reducir su poderío armamentista.
Nicaragua es la única nación del área que cuenta con armas avanzadas, como misiles tierra-aire Sam-7, que le donó la ex Unión Soviética durante su guerra civil de los años 80.
Los militares nicaragüenses han argumentado que la existencia de estos misiles tiene su razón de ser en el poderío de la Fuerza Aérea hondureña, aunque las Fuerzas Armadas de Honduras han advertido claramente que no se desharán de su flota aérea.
Maduro, asimismo, aseguró que Honduras posee la fuerza más pequeña en Centroamérica. “Y, por ello, es indispensable mantener el equilibrio militar regional”. Al respecto, Maduro dijo que “en estos momentos se hacen necesarias sólo fuerzas de seguridad ciudadana debido a los problemas de alta delincuencia que enfrenta Centroamérica”.
Por su parte, el canciller Guillermo Pérez Cadalso dijo que “la OEA ha recomendado a Nicaragua que reduzca su poderío militar porque observa, con mucha alarma, que el trasiego de armas incide en Estados Unidos y Sudamérica… y eso significa que el problema no es regional, es continental”.