Andrés Mendoza Bravo
Si en verdad el gobierno pretende cumplir con el artículo 98 de la Constitución Política, al igual que el 114, que mandan entre otras cosas a buscar y encontrar los medios para mejorar en lo posible el nivel de vida del pueblo nicaragüense, tomando en cuenta la distribución de las riquezas y de las rentas, debe trabajar en esa línea.
Pero la triste realidad es que todas las alzas rebotan en los escuálidos salarios de los trabajadores, si es que no están desempleados.
Hay que efectuar las reformas con un espíritu realista, con ética profesional, y de una vez por todas terminar con las eternas exoneraciones. Digo esto porque existen diferentes sectores de nuestra sociedad que por años se han cubierto de tales prerrogativas, aduciendo pertenecer a asociaciones, fundaciones y federaciones sin fines de lucro.
La Reforma Tributaria debe ser integral, no dejar lagunas, incluir medidas disciplinarias para los funcionarios que por unos cuantos pesos, por amiguismo o simpatía partidaria, efectúan actos reñidos con la ley y causan las defraudaciones.
Si todos asumimos nuestra responsabilidad la Reforma Tributaria podría ser efectiva, de lo contrario será otra de las tantas que se han efectuado en nuestro desventurado país.