- Presidente Bush rinde homenaje a los astronautas muertos y anuncia que el programa espacial continuará
- Búsqueda de restos con énfasis en piezas del sistema informático de la nave, que podrían tener información clave sobre accidente
AP, Reuters
CENTRO ESPACIAL JOHNSON, TEXAS, EE.UU.- La investigación sobre las causas de la desintegración del Columbia ha llevado a la NASA hacia dos aspectos que habían preocupado a los ingenieros casi desde el primer día del programa de transbordador: la espuma y los paneles aislantes contra el calor.
Una de las principales hipótesis sobre el accidente es que un trozo de espuma, de 50.8 centímetros de largo y 2 y medio kilogramos se desprendió del tanque externo de combustible durante el despegue, y dañó los paneles aislantes del calor en el ala izquierda. Ello habría desencadenado las eventualidades que derivaron en la muerte de los siete astronautas.
No sería la primera vez que un pedazo de espuma sólida daña los paneles del transbordador. Ello ha ocurrido frecuentemente, según algunos miembros del proyecto espacial.
“Casi desde el primer día, el aislante ha representado un dolor de cabeza. Las piezas se rompen”, dijo Seymour Himmel , un ejecutivo retirado de la NASA, quien trabajó durante dos décadas en un panel de seguridad aeroespacial y analizó los riesgos potenciales de la espuma aislante.
Poco después que la NASA dejó de usar gas freón en la espuma, por razones de protección ambiental, hubo un daño significativo a los paneles del Columbia durante un lanzamiento en 1997, debido a desprendimientos, según un informe del ingeniero de la NASA, Gregory Katnik.
En aquel momento, Katnik planteó la posibilidad de que la nueva espuma adoleciera de algunas características desconocidas e incompatibles con las demandantes condiciones del despegue. Al parecer, la composición fue alterada después del incidente de 1997.
Entretanto, algunas cuadrillas de investigadores fueron enviadas a California y Arizona, después que surgió información sobre el hallazgo de pequeñas piezas del transbordador en esos estados, muy al oeste del área donde se concentró inicialmente la búsqueda, dijo Michael Kostelnik, administrador del programa de transbordador.
HELICÓTPERO FILMÓ DESCENSO
Otros investigadores están obteniendo nuevas fotografías del descenso de la nave sobre el territorio del país. Kostelnik dijo que un helicóptero militar volaba durante el ingreso del Columbia a la atmósfera y “registró por medios ópticos el vuelo del transbordador”.
Aunque la fisura creada por el impacto fue considerada como irrelevante y no peligrosa por los expertos de la NASA, los investigadores suponen ahora que aparentemente ocurrió un desprendimiento de las losas térmicas, y el fuselaje de la nave se desintegró incapaz de resistir las altas temperaturas.
Otro detalle a donde dirigen los investigadores su atención es por qué se detectaron las primeras subidas de temperaturas en el área del tren de aterrizaje izquierdo.
Según Ron Dittemore, administrador de los programas de transbordadores, podría haber aquí “un eslabón perdido” en la cadena de acontecimientos que llevaron a la pérdida de la nave.
Un panel independiente de investigación llegó a la amplia zona de los estados de Texas y Luisiana donde se hallan esparcidos los pedazos del Columbia para visitar varios lugares donde fueron localizadas partes de la cabina de mando y el cono de la nariz del transbordador.
Los equipos de búsqueda encontraron más restos humanos la mañana del martes, dijo Tommy Maddox, alguacil del condado Sabine, pero no agregó más detalles.
Entre las partes localizadas el martes se hallan uno de los asientos del Columbia, así como unos tanques que expelían gases no identificados y miles de pequeños fragmentos que cayeron a tierra después de que el transbordador se desintegró mientras volaba a 63 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre.
Una jeringuilla hipodérmica que contenía material de uno de los experimentos biológicos que los astronautas realizaron en el espacio fue hallada intacta.
Las autoridades se quejaron de que muchas personas han tomado y guardado piezas de la nave, a pesar de la advertencia de la policía federal de que se hará cargos criminales a personas que retengan esos restos.
En especial preocupante es el hecho de que alguien pueda esconder partes de sistema de computadoras a bordo, que se consideran claves para tratar de descubrir qué pasó realmente el sábado por la mañana.
HOMENAJE
Encabezados por el presidente George W. Bush, miles de empleados de la industria espacial y sus familias, vecinos, amigos y dirigentes políticos rindieron un solemne homenaje a los siete astronautas muertos en el transbordador espacial Columbia. “Su misión casi había concluido y los perdimos tan cerca de casa”, dijo Bush.
Bush inclinó la cabeza en señal de luto mientras su esposa Laura se enjugaba las lágrimas durante el acto en el Control de Misión del Centro Espacial Johnson, en Houston, Texas.
“Cada uno de esos astronautas tuvo el valor y la disciplina necesarios para responder al llamado. Cada uno de ellos sabía que las grandes obras son inseparables de los grandes riesgos y cada uno de ellos aceptó esos riesgos voluntariamente, incluso con agrado, por la causa del conocimiento”, dijo Bush.
“El programa espacial de Estados Unidos debe de continuar”, manifestó . Miles de personas se reunieron sobre un jardín verde que se extiende a más de 200 metros, desde el edificio cuadrado de color blanco que alberga el Control de Misión hasta una serie de edificios de ingeniería.