- No hay estadísticas sobre el tema. Sin embargo, es claro que el mercado laboral para los nuevos profesionales, en las últimas décadas, ronda en lo mismo: frustración y desempleo.
¿Qué hay detrás de esto?: ¿incapacidad? ¿Recesión?, o ¿súper producción de profesionales? Son parte de los cuestionamientos que a continuación abordaremos
Celia Méndez Romero y Amparo Aguilera Irí[email protected]
De acuerdo al último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Nicaragua ocupa el sexto lugar de países con mayor índice de desempleo ¡en toda Latinoamérica!
Sólo superada, en el istmo centroamericano, por Panamá con un índice del 16.6 por ciento. En otras palabras con una “diferencia”, respecto al país, del 5.3 por ciento.
Pese a la cifra, el gobierno prevé en este año un crecimiento de nuevos empleos, de al menos un dos por ciento en empresas e instituciones locales. Sin embargo, Yudelma Umaña, egresada en la carrera de Comunicación Social, no cree ser parte del “paquete”.
“No sé qué pensar. Siento miedo al sólo imaginar que me voy a graduar y que tiendo a quedarme con el título enmarcado y colgado a la pared. Eso me aterra”, comenta.
Sobre todo después de haber dedicado quince años en su educación, con el afán de coronarse como profesional. Es decir, “después de haber soportado hambre, desvelos, invertido dinero y expuesto mi vida, viajando en las rutas de la capital para acabar como ama de casa, por esa falta de oportunidades”, resiente la chavala.
Igual le ocurre a Carla Matute, Ingeniera en Computación, quien ve la cosa tan turbia como las aguas de Bluefields. “Tengo varios meses de estar buscando trabajo y hasta este momento sigo en las mismas: sin chance alguno”, sostiene hastiada de tanta “tocadera” de puertas.
Los porqués…
A juicio de Umaña, la razón de su incertidumbre deriva en parte por la súper producción de egresados, que visualiza en la carrera que eligió. Mientras Matute la justifica exclusivamente por la falta de oportunidades.
“Porque si no tenés experiencia laboral, ninguna empresa te toma en cuenta sino vean los clasificados. Y eso es lo que precisamente me hizo falta a mí, ya que en la facultad nunca me las facilitaron”, expone.
Armando López, actual estudiante en Ingeniería Electrónica, está de acuerdo con las chavalas. “En principio la demanda de profesionales es tan grande que sólo tiene oportunidad el que tiene argolla, algún conecte o muchísima experiencia en su campo, que en nuestro caso carecemos porque en la universidad nadie te ayuda a hacer prácticas profesionales”, apunta.
Pero de acuerdo a Alvaro Banch, rector de la Universidad Centroamericana de Ciencias Empresariales (UCEM), esas prácticas sí se dan. El problema, a su juicio, es que los favorecidos se cuentan con los dedos de las manos.
“Esto debido a que el número de prospectos que solicitan las empresas es mínimo. Aparte de eso los alumnos tienen que cumplir con un requisito: contar con buen rendimiento académico (mínimo de 80 por ciento, en la mayoría de los casos)”, argumenta el rector.
Hultner Estrada, gerente general de Radio Maranatha, corrobora lo anterior. “Nosotros —por ejemplo— mantenemos contacto con Guillermo Rothschuh Villanueva, decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Centroamericana (UCA)”, afirma.
“Esto lo hacemos —prosigue— para que nos mande de dos a tres muchachos con la idea de que hagan sus prácticas en radio. Pero eso sí, con la advertencia de que sean los mejores alumnos”, subraya.
Asunto de recesión
Sin embargo, Telémaco Talavera, rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), está seguro de que el desempleo que agobia a los nuevos profesionales no deriva por la súper producción de recursos o por la inexperiencia, sino por la actual situación económica del país.
“En primer lugar el problema de empleo lo sufren todos en Nicaragua, porque hay una economía estancada, en recesión. Actualmente la actividad productiva está baja, la inversión es baja y no es porque hayan muchos profesionales o gente inexperta”, aclara.
No obstante Sergio García, rector de la Universidad Politécnica y vicepresidente del CNU, tiene otra percepción. Él valora que la falta de oportunidades tiene que ver con la cultura adultista que aún perdura entre los nicaragüenses.
“Lamentablemente, en el país no existe una cultura que permita a las empresas abrir sus puertas con confianza y consentir que el estudiante ejerza prácticas en ellas. De manera que siempre facilitan sus espacios a personas expertas”, justifica. Y eso es por lo que en parte protestan, López y Matute.
Pero, hay que ver
Rafael Gil, director académico del Instituto de Educación en la Universidad Centroamericana (IDEUCA), agrega que la carencia de un espacio en el mercado laboral es también asunto de calidad.
“En los últimos años, los egresados que salen de las universidades carecen de las herramientas necesarias para competir en el mercado. Esto debido a sus formas de aprendizaje que siguen siendo las de dos siglos atrás”, comenta.
Lo que en sus consideraciones deriva en profesionales que no saben sintetizar, comprender, analizar, criticar ni resolver imprevistos porque no tienen iniciativa.
“Por supuesto, este problema es compartido. Ya que este tipo de aprendizaje se arrastra desde preescolar y se continúa reforzando en muchas universidades, donde al alumno se sigue llevando como a un ciego. Es decir, de la mano, por lo que se convierte en un ser humano mecanicista”, reitera.
A lo anterior suma la moderna concepción del mercado, donde se privilegia a jóvenes profesionales propositivos y audaces. Aunque admite que Nicaragua, en este aspecto, está a años luz.
Gil en los próximos años avizora, el mismo panorama en el mercado laboral. Si no llegan a un consenso las autoridades universitarias, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) y empresas como el Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), en lo referido a las reformas en el aprendizaje.
“Más aún, hasta se tiende a empeorar con la actitud de los diputados de la Asamblea Nacional que continúan viendo la educación como un gasto y no como una inversión (a como se da en los países asiáticos)”, recalca el catedrático.
Armonización… la solución
Pero no todos ven el futuro con fatalidad. Hay quienes vislumbran como solución a esa “falta de oportunidades”, la armonización entre las ofertas y las demandas locales.
Ernesto Medina, rector de la UNAN León, y Elmer Cisneros, vicerrector de la UNAN-Managua, presumen que la falta de éstas es la que suma desempleo y resta oportunidad en el campo laboral.
Por lo que habría que revisar los recursos que requiere el país, para que luego las universidades extiendan sus ofertas en esos ámbitos, coinciden los catedráticos. “Por ejemplo Nicaragua necesita de químicos, físicos, matemáticos… y no hay suficientes”, insiste Cisneros.
Sobre esto, Talavera manifiesta que lo que realmente hace falta es una orientación vocacional (en las escuelas y universidades), que guíe las habilidades e intereses a las nuevas generaciones.
“Los bachilleres sólo manejan en su cabeza las carreras de Arquitectura, Medicina, Derecho, Agronomía… cuando hay otras ofertas que no se conocen por falta de divulgación pero que bien podrían ajustarse a sus aptitudes”, precisa.
Verdad o mentira, lo cierto es que a la fecha el CNU carece de estadísticas que por lo menos reflejen cuántos de los egresados de la universidad, en los últimos dos años, están empleados o no.
Sin embargo, Talavera garantiza que ya están trabajando en un sistema de información general al respecto. Éste, según él, arrojará el número de profesionales que se han formado en los últimos años en universidades públicas o privadas; cuántos de esos están empleados en sus carreras de estudio y cuántos no, con lo que podrían enfocar mejor las propuestas.
Mientras esto ocurra, probablemente Umaña se rebuscará la vida en lo primero que encuentre. En tanto Matute continuará tocando puertas, como en un sorteo de la suerte.
Y López, quizás procurará sobresalir en clases o buscarse algún “conecte”, para tal vez colarse entre los favorecidos, del cada vez más achicado mundo de los ocupados.
Un buen ejemplo
En el afán de mantener una preparación integral las autoridades de la carrera de Antropología de la UNAN-Managua han ideado estipular en el plan de estudio, materias que se vinculen con actividades que promueven instituciones estatales y organismos no gubernamentales.
De manera que el estudiante, antes de graduarse, debe por lo menos trabajar dos meses con cualquiera de las entidades mencionadas, para culminar con buen suceso la carrera.
Con esto logran que el chavalo adquiera experiencia en el terreno y aprenda a potenciar sus capacidades, que más adelante le permitirán ofertarse con mejor ventaja en el mercado laboral.
Otra que establece prácticas, desde los primeros años de estudio, es la Facultad de Comunicación Social de la UCA. Ésta generalmente abarca el ejercicio laboral en materias como prensa escrita, radio, televisión o publicidad.
Y se materializan a través de convenios con empresas vinculadas a las áreas descritas. Garantizando, en la mayoría de los casos, el espacio laboral a sus egresados. O en lo peor de las situaciones, la experiencia que tanto requieren para fortalecer sus habilidades.