Calderón manejó venta

General Roberto Calderón actuó como intermediario de GIRSA en el negocio de las armas Sospechan que después el Ejército intentó vender las 5,000 AK que recibió de la Policía Eduardo Marenco [email protected] El Ejército de Nicaragua, por medio del general Roberto Calderón Meza, no sólo actuó como intermediario de GIRSA, la sociedad israelí con la […]

  • General Roberto Calderón actuó como intermediario de GIRSA en
    el negocio de las armas
  • Sospechan que después el Ejército intentó vender las 5,000 AK que recibió de la Policía

Eduardo Marenco [email protected]

El Ejército de Nicaragua, por medio del general Roberto Calderón Meza, no sólo actuó como intermediario de GIRSA, la sociedad israelí con la que la Policía de Nicaragua realizó la cuestionada permuta de armas, sino que además embaló, embarcó y custodió en su salida a alta mar los 3,000 fusiles AK y cinco millones de municiones que se fueron en el barco Oterloo y terminaron en los campamentos de los paramilitares de Colombia, según documentos obtenidos por LA PRENSA.

Pero más importante aún, es que el general Calderón fue quien recibió de manos de Ori Zoller, el israelí dueño del Grupo de Representaciones S.A. (GIRSA), la orden de compra de armamento con el membrete y el papel oficial de la Policía de Panamá, documento que después fue presentado por Calderón ante la Policía Nacional como el certificado de destino final de las armas, el 11 de octubre de 2001.

El certificado de destino final fue la clave en toda la operación, porque era la garantía de que el armamento llegaría a manos de un usuario legítimo y no a manos de un grupo ilegal, ya fuera mafioso, terrorista o insurgente, como en realidad ocurrió.

El original de la orden de compra de la Policía Nacional, orden establecida como fraudulenta por las investigaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), está en poder del Ejército. El papel y el formato del documento son legítimos, pero las firmas son falsificadas, así como los sellos. De manera que de acuerdo con las fuentes consultadas, la Policía de Panamá debe aclarar cómo salió ese documento de sus oficinas administrativas.

Se supo que la Policía de Panamá había mostrado interés en comprar AK búlgaras a US$135 dólares, por lo que debe aclarar si en verdad la orden de compra es totalmente falsa.

GANANCIAS PARA EJÉRCITO

¿Por qué el Ejército actuó de forma tan solícita como intermediario de GIRSA, una sociedad de negociantes de armas? Una fuente importante vinculada al caso, afirma que las ganancias del Ejército fueron jugosas. En primer lugar, recibió 5,000 AK a cambio de las 3,117 que entregó (2,117 de diferencia a su favor); armas que está en capacidad de acondicionar para su uso.

Se sospecha, dijo el informante, que en un negocio posterior a la famosa permuta de armas, el Ejército estaba vendiendo las 5,000 AK que había recibido de la Policía Nacional. Esta transacción fue abortada gracias a la “Operación Triángulo”. El informe de la OEA sostiene que el general Calderón habría informado a Zoller sobre las pesquisas de varios oficiales de inteligencia de Panamá, Colombia y Nicaragua, a finales de 2001 e inicios de 2002, días después del viaje exitoso del Oterloo.

Además, el Ejército recibió a cambio de las 3,117 AK que entregó, cien chalecos antibalas y tres mil chalecos porta municiones.

DOCUMENTOS CONFIRMAN INVOLUCRAMIENTO DEL EJÉRCITO

Entre julio y septiembre del 2001, agregó el informante, el mayor del Ejército, Alvaro Rivas Castillo, ayudante de campo del general Calderón, se encargó de “embalar” –colocar en cajas el armamento para su transporte– a solicitud de Ori Zoller, el comprador de las mismas.

Posteriormente, según documentación en poder de LA PRENSA, el 18 de septiembre del 2001, Ori Zoller informó a la Policía Nacional que autorizaba al Departamento de Logística del Ejército Nacional para que recogiera en las bodegas de la Policía Nacional el siguiente material: 2.5 millones de municiones, seis mil bayonetas y cinco mil AK.

El 26 de septiembre del 2001, el jefe de logística del Ejército, coronel de infantería Ramón Calderón Vindell, informó a la Policía Nacional, un mes antes de que el Oterloo arribara al puerto El Rama, que el teniente coronel Uriel Moreno Corea, jefe de la “Sección Técnica Militar”, sería el encargado de realizar las coordinaciones para que el Ejército recibiera “el material (armamento y accesorios)” autorizado por “GIRSA”, “facultando a nuestra institución para ejecutar su traslado a nuestras bodegas”.

De este modo, el Ejército recibió las 5,000 AK “inservibles” de la Policía y entregó 3,117 AK y cinco millones de municiones para concluir el negocio con GIRSA.

El 17 de octubre del 2001, el coronel Calderón Vindell certificó que las 3,117 AK (AK M de la ex URSS, AK húngaro y búlgaro) a ser entregadas a GIRSA, fueron fabricadas antes de 1986.

Durante la administración del primer comisionado Franco Montealegre, GIRSA nunca presentó el certificado de destino final, el documento que respaldaría la operación. Por tal razón y porque no había completado la entrega de armas Jericó, no se les entregó ningún AK a los israelíes.

“En ningún momento, ningún documento habló de que las armas iban para coleccionistas de armas”, dijo la fuente. El contrato entre GIRSA y la Policía Nacional tampoco lo establecía. Franco Montealegre dejó el cargo de jefe de la Policía el seis de septiembre del 2001, asumiendo esa jefatura el primer comisionado Edwin Cordero.

El negocio caminó de forma lenta durante más de un año y se aceleró en septiembre del 2001, posterior al cambio de jefatura de la Policía, indicó la fuente, lo cual también refleja el informe de la OEA.

VIEJA “COOPERACIÓN”

Las relaciones entre Ori Zoller y la Policía Nacional iniciaron el 26 de junio de 1996, cuando el entonces jefe de la Policía Nacional, comandante Fernando Caldera Azmitia, recibió una oferta de suministro de tres mil pistolas y un millón de municiones, de parte de Zoller, quien entonces se presentó como subgerente regional de Industrias Militares Israelí (I.M.I).

Esto fue mucho antes que el general Roberto Calderón presentara a Zoller al primer comisionado Franco Montealegre, tal como lo estableció la OEA en su informe.

De este modo, entre julio de 1996 y mayo de 1997, la Policía negoció con Zoller la compra de treinta y cinco pistolas Jericó con sus cargadores, así como de diez mini-uzi. Posteriormente, ya durante la administración del primer comisionado Franco Montealegre Callejas, se tramita con Zoller la compra de 200,000 tiros de 9 milímetros. Al presentarse un retraso en la entrega de los tiros, Uzi Kissilevich les informó que habían logrado resolver los problemas marítimos gracias a la “valiosa cooperación” del entonces coronel Roberto Calderón, jefe de logística del Ejército Nacional, según una carta del 14 de julio de 1998.

Se intentó conocer la versión de Calderón pero éste no contestó su teléfono celular y en su casa dijeron que había salido.

El negocio en África

Jorge Loáisiga Mayorga
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En su primera declaración jurada ante las autoridades panameñas, el israelí Shimon Yelinek dijo que había sostenido en 2001 una reunión con el entonces inspector general del Ejército de Nicaragua, general Roberto Calderón, y con Ori Zoller, en la ciudad de Miami, “para concretar un negocio dirigido a África”.

“En el año 2001 encontré al señor (Ori) Zoller varias veces en Miami, y en una de las reuniones se encontraban presentes también el general Calderón y su hijo (Roberto Calderón) para revisar la posibilidad de concretar un negocio común dirigido al continente africano”, dice la declaración de Yelinek, fechada en Tel Aviv, Israel, el primero de julio de 2002 y notariada por el abogado, Enrique Bzura, también de Israel.

Esta declaración se encuentra en los anexos del informe que elaboró la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el desvío de armas de Nicaragua a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y que condena a Nicaragua por negligencia profesional en esa operación.

LAS AYUDAS

En cierta ocasión, GIRSA retrasó la entrega de balas para pistola, encargadas por la Policía, y Ori Zoller informó que habían logrado resolver los problemas marítimos, gracias a la “valiosa cooperación” del entonces coronel Roberto Calderón, jefe de logística del Ejército Nacional, según una carta del 14 de julio de 1998.

VER TAMBIÉN:

Fiscal dice que tráfico de armas se dio en alta mar

Fiscalía guatemalteca investigará a GIRSA  

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