“La fobia antiamericana”

Israel [email protected]

En un articulo de “Plinio Apuleyo”, titulado “La fobia antiamericana” publicado por el Nuevo Herald, relata la euforia provocada por los atentados del 11 de septiembre en el distrito 18 de París habitado en su mayoría por musulmanes del Norte de África. Cuando las cadenas de televisión mostraban en sus pantallas el horror de las torres gemelas ahí en el “Arrondisssement” (Distrito 18), se gestaba un ambiente de carnaval, dice el autor del artículo.

Es obvio que el mundo árabe no ha disimulado su simpatía por aquellos homicidas que en fracciones de minutos prácticamente pusieron el mundo “patas arriba” asestando un golpe “demoledor” en el propio corazón de la potencia económica y militar más grande del planeta en el que perecieron centenares de personas inocentes. Suena burdo aplaudir semejante tragedia. El mundo civilizado no puede dimensionar un acto criminal como un acto heroico.

No obstante, es imperativo trastocar aquellas causas que provocan efectos tan devastadores.

Días después del ataque, el primer ministro francés Lionel Jospin lanzó una pregunta que desde la perspectiva de los ideólogos de la Casa Blanca constituye una muestra fehaciente de solidaridad con los terroristas. “¿Qué lección van a sacar los norteamericanos de lo que acaba de ocurrirles?” Pero el premier francés no es el único que se hacía semejantes interrogantes, el español Baltasar Garzón y el premio Nóbel italiano Darío Fo, se preguntaban si los Estados Unidos, dado su “unilateralismo de hiperpotencia” no eran acaso los protagonistas de la brecha entre la extrema opulencia norteamericana y la desgracia del mundo pobre y humillado. ¿Acaso Estados Unidos no es responsable de su propia tragedia?

El famoso ensayista y filosofo francés Jean-Francois Revel, aunque claramente indignado por lo que él llama “fobia visceral” por el sistema norteamericano reconoce que tales expresiones de carácter crítico son de dimensiones planetarias.

En los mismos Estados Unidos el eminente catedrático del MIT, Noam Chomsky, dijo lo siguiente: “Los ataques terroristas fueron atrocidades. Su escala, sin embargo puede no llegar al nivel de muchas otras, de los bombardeos de Clinton sobre Sudán, por ejemplo, realizados sin ningún pretexto creíble y que destruyeron la mitad de sus recursos farmacéuticos y mataron a un número desconocido de personas (nadie lo sabe porque EE.UU. bloqueó una investigación de la ONU y a nadie le interesa continuarla)”.

Evidentemente el doctor Chomsky, ha sido blanco de ataques feroces por parte de intelectuales y políticos de extrema derecha, Adolfo Rivero por ejemplo en un artículo titulado “Las Fatwas de Noam Chomsky” (Los llamados a la guerra santa de …), no encuentra diferencia sustancial entre los terroristas islámicos graduados en las madrassas (escuelas islámicas) y sus “justificadores y amigos”graduados en diferentes universidades norteamericanas.

Existe una diferencia sustancial entre la crítica de la izquierda moderna hacia los Estados Unidos basada en una visión legítima y constructiva, y la acción de los fundamentalistas islámicos que se montan en un avión y lo estrellan contra un edificio de una ciudad de los Estados Unidos.

Y aquí es donde justamente se equivocan los ideólogos de extrema derecha cuando intentan establecer una simetría entre el fundamentalismo islámico y la crítica legítima y constructiva de políticos e intelectuales hacia la política prepotente y autoritaria del régimen norteamericano.

El autor es especialista en economía política y comercio internacional.  

Editorial
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