Edgard Tijerino M. [email protected]
Difícil, eso es apenas una definición sencilla del reto que enfrenta Marvin Benard frente a una temporada crucial para su futuro y muy difícil de predecir después de un terriblemente oscurecido 2002, que lo obligó a masticar las fresas de la amargura.
Con un corazón mutilado de impaciencia y de dolor, Marvin se fue de Nicaragua después de una estadía nada agradable con los Indios del Bóer…” Las promesas quedaron en el aire, saltaron hechas añicos, se las llevó el viento… No creo que pueda volver a jugar en Nicaragua… Es triste”, dijo al despedirse.
— ¿Cómo anda tu ansiedad después de una temporada incompleta, afectada por una lesión y sin oportunidad de trabajar a fondo?
“La ansiedad es natural porque uno se levanta por la mañana y no halla la hora de llegar al estadio y comenzar a correr, batear la bola, correr las bases, bromear con los compañeros y todo eso que va con el béisbol… Para mí, en estos momentos, es como una picazón, como cuando uno por primera vez es llamado a Grandes Ligas… Sí estoy muy ansioso”.
— En esta ocasión, uno piensa que el temor de no ser utilizado como vos lo esperas, tiene que haber crecido… ¿Qué tanto te carcome emocionalmente esa inseguridad?
“Yo se que todo va a ser difícil, pero estoy acostumbrado a batallar con la adversidad y derrotarla. Sigo confiando en mi capacidad y en mis posibilidades y eso me revitaliza… Sólo necesito que me abran espacio, tomar las oportunidades y sacarles provecho”.
— ¿Qué haría Marvin Benard con él mismo de ser el manager de los Gigantes, en un momento como éste?
“Lo usaría unas tres o cuatro veces a la semana y lo tendría en el banco listo para entrar como emergente, utilizarlo como corredor y meterlo a fildear en cierres de juego”.
— ¿Eso te dejaría satisfecho?
“Sí, porque estando en el line-up tres o cuatro días a la semana, voy a estar en acción la mayor parte del tiempo, considerando que también seré utilizado en otras tareas ocasionales. Ellos saben que he funcionado bien de las dos maneras, como titular y suplente”.
— ¿Qué tanta presión te coloca encima saber que pueden estar delante de vos, como posibilidades viables, Ray Durham y José Cruz?
“En Grandes Ligas la presión siempre está presente y hay que saber manejarla. Eso es para todos, para Durham, para Cruz, para Grissom, y para mí por supuesto”
— Pero, no estás preparado para ser obviado, es decir para quedar como una última alternativa.
“Estoy preparado para pelear por un lugar, por una oportunidad, y por eso estoy ansioso… Las oportunidades se presentarán para todos”.
— ¿La salida de Dusty Baker te deja en desventaja?… Siempre se dijo que Baker fue un gran soporte para vos.
“No te voy a mentir. Dusty me ayudó mucho, me dio una oportunidad tremenda, pero el que tenía que responder con su actuación en el terreno, era yo… Es decir, yo era el que bateaba, el que corría, el que fildeaba, el que demostraba su utilidad… Siguen diciendo que yo he dependido de Baker, y si bien es cierto el que dio oportunidades fui yo quien las aproveché… Y eso es lo que pretendo, presionar por obtener una oportunidad con Felipe Alou. Si la consigo, todo dependerá de mí”.
— El año pasado con Shinjo y Sanders, tu pelea era dura, pero este año, contra Durham y Cruz, se ve más complicada porque tus cifras se debilitaron y vienes de una lesión.
“Depende de cuál sea la manera que ellos quieran probar las cosas. José Cruz es tremendo pelotero, lleno de vitalidad y de facultades que batea a los dos lados, lo cual le concede una ventaja sobre mí, pero Durham no ha sido un jardinero, en tanto Marquis Grissom necesitará ayuda en el center”.
— ¿Cómo ves a Grissom?
“Él siempre ha sido tremendo center field, pero a la edad que tiene no se sabe si estará listo para jugar todos los días… Quizás pueda ir más allá de las expectativas como lo ha hecho Benito Santiago, quien es más viejo que él… Benito está ahí, detrás del plato, todos los días si lo dejan, y esa es la posición más difícil de jugar… Lo favorable que tengo yo es que conozco el parque, sé cómo jugar en ese parque, y esa es otra cosa que la gente no se da cuenta… El parque es frío, la bola no corre y muchos peloteros se frustran al llegar ahí y tratar de batear”.
— Por ahora, todo lo que se pueda decir sobre vos y tus perspectivas es pura especulación.
“Cierto, pero estoy contento y ansioso de llegar al entrenamiento para meterme de lleno a la competencia, para saber hasta dónde puedo llegar, cómo me van a utilizar… Al llegar y saber exactamente cómo me van a utilizar eso me quitará ansiedad. Ya tendré más claro lo que voy a hacer. Si sé que voy a ser bateador emergente nada más, en eso me concentraré”.
— Esa falta de definición sobre la tarea a realizar es que lo que parece haberte incomodado más en las últimas dos temporadas.
“Así es, y por eso espero no tener que co-existir con eso éste año”.
— En el aspecto de cifras, estaba revisando los primeros análisis que están haciendo sobre las proyecciones de los peloteros y tengo en mis manos unos números del Sporting News que me parecen alentadores: Benard con 350 turnos al bate, 280 de average, 10 cuadrangulares, 39 empujadas y más de 50 anotadas… Seguramente, te resultan atractivas esas estadísticas para un último año de contrato.
“Esos números me caerían de maravilla, sobre todo la posibilidad de tomar 350 turnos al bate sin estar a tiempo completo… Esto del cálculo de proyecciones no siempre resulta pero atrae al periodismo y al público, y se elabora sobre antecedentes”.
— ¿Qué estarías soñando al iniciarse la temporada?
“Tener una oportunidad y aprovecharla… Si me ven caliente en el plato y jugando bien, es difícil resistir la tentación de mantenerme. Ellos dirán, sigamos con él hasta que se canse y olvidemos a los demás mientras esté funcionando. Así es la pelota”.
— ¿Qué tan preparado estás mentalmente para salir de los Gigantes?
“Yo estaba preparado hace tres años cuando esperaba ser involucrado en un cambio… No lo hicieron, nunca me cambiaron… Usé a mi agente, él llamó tres veces, y en otras dos, fui personalmente y hablé con el Gerente General pidiéndole que me cambiaran… Me respondieron que tuviera paciencia, que de la manera que las cosas comienzan no siempre terminan… Ahora frente al último año de contrato, no quiero que me cambien, pero puede que lo hagan. De manera que tengo que estar preparado”.
— ¿Te atrae seguir con los Gigantes?
“Los Gigantes siempre me han atraído porque conozco a todos en la organización, conozco toda la gente de ligas menores, los dueños, los que invierten en el equipo, al cargabates, a la señora que vende los hot dogs, a todos. Es el equipo que me dio la oportunidad… Si ellos vienen y me ofrecen un contrato, me interesaría… Claro que el contrato que ellos me van a ofrecer en este momento será mucho menor de lo que estoy ganando… Dependiendo de cómo esté la situación, me quedaría con ellos… Para mí, sería un orgullo y placer, decir que sólo jugué con un equipo. No hay muchos peloteros que hacen eso”.
— ¿Ir a un equipo de la Liga Americana no te interesa?
“No, porque es totalmente una liga diferente”.
— Sin embargo, con el Designado, un jugador como vos, sin ser estruendoso al bate, con habilidades defensivas y rapidez, podría tener mejores posibilidades.
“La única manera que yo aceptará jugar en la Liga Americana es que me dijeran: Ok te vamos a poner en el contrato que vas a tomar por lo menos 400 turnos y que vas a jugar cuatro o cinco días a la semana, garantizado… En la Liga Nacional con los cambios de pitcher los emergentes tienen más utilidad y se maneja mejor la estrategia. Definitivamente, me gustaría quedarme en la Liga Nacional”.
— ¿Qué sería lo peor para vos?
“Lo peor para mí sería otra lesión. Que no pueda jugar. Eso sería lo peor… Algunos dirán, ideay si te corren… Bueno si me corren, pero estoy bien de salud, me va a molestar lógicamente, pero diría, por lo menos todo mundo sabe que estoy bien de salud, no me corrieron porque estoy lastimado, y estando uno sano tiene la oportunidad de conseguir otro trabajo, pero cuando estás lastimado, es otra cosa ya que te ven diferente”.
— ¿Perdió aptitudes defensivas Benard este año?… ¿Podrías volver a ser el mismo fildeador seguro que todos vimos?
“Yo no soy jardinero central. Comencé a jugar en ese sitio hasta que llegué a Grandes Ligas… La razón por la que me pusieron a jugarlo es que yo era el más joven, entonces decían, pongan al joven, que él corra por la bola, que los viejos se encarguen de las esquinas… Yo puedo jugar en las rayas de excelente manera, pero el jardín central no es mi terreno. Pese a eso, me esforcé y cumplí… A veces siento que no lo puedo hacer y a veces siento que sí lo puedo hacer, que todo depende del parque, es decir que tiene que ver con la confianza que uno mismo se tenga”.
De frente a la temporada del 2003, Benard se ve espoleado por la ansiedad, con su corazón mutilado de impaciencia, y aunque no lo admita, parece estar atrapado por un temor antiguo: ¿Qué va a pasar conmigo?
PADILLA PUEDE GANAR 20
¿Qué tanto te impresionó Vicente Padilla y qué proyecciones le ves para este 2003?
“Él demostró que puede ser un ganador de 20 juegos. El año pasado le echaron a perder unas seis posibilidades de ganar y terminó con 14… Lo que pasa es que fue su primer año de abridor y ahora puede terminar de establecerse. Ellos no saben si fue una chiripa o que lo puede hacer de nuevo… O sea que él no tiene antecedentes… Este año es muy importante porque si continúa pitcheando de la manera que lo hizo el año pasado, y pierde 10 juegos, o quince juegos por una carrera, la gente se impresionará y dirá: ‘hey, el muchacho lo hizo el año pasado, y lo está haciendo este año…’ No está ganando, pero eso es cosa de suerte o a lo mejor no le ayudan.. Él tiene la habilidad, lo ha probado, tiene más confianza en sí mismo”.
Estará mejor respaldado este año.
“Los Filis han firmado a varios peloteros buenos, como Jim Thome y David Bell, que tienen gran significado… La llegada de Kevin Milwood fortalece la rotación y proporciona confianza a los otros peloteros… Ahora los Filis dicen: si conseguimos dos carreras tenemos un gran chance de ganar con el pitcheo que tenemos”.
¿Qué diferencia notaste entre el béisbol que jugaste aquí y éste que encontraste?… ¿Es el mismo, se ha conseguido alguna mejoría, o al revés, estamos un poco más deteriorados?
“La última vez que vine pensaba que el béisbol estaba más fuerte, y no sé si tiene que ver con el cambio de bate. Esa temporada se jugó con aluminio, y ahora se usan bates de bambú… Usar bates de madera, es otra cosa diferente. Hay muchos muchachos que todavía no están acostumbrados a utilizar bate de madera y eso cambia mucho porque le da ventaja a los pitcheres. Lo que sí he visto, es que hay pitcheres que son más duros que la última vez que vine”.
¿Viste lo suficiente de Oswaldo Mairena como para tener alguna idea sobre su futuro?
“De la manera que lo utilizaron anteriormente, para sacar outs a los zurdos, se ve bien… Él tiene buena recta para un zurdo. Tirando entre 88 y 90, es tremendo. Nadie le va preguntar entonces cómo tiene la recta . Para mí, lo que él tiene que buscar ahora es una curva con la que él pueda sacar de concentración al bateador. Si él puede ponerle otro pitcheo en mente al bateador, eso le va a servir. Creo que Oswaldo va a estar en Grandes Ligas este año y debe tratar de sacar el mayor provecho”.