Gabriel Conde
Sorpresa, estupor, incredulidad y mas, ha causado la llamada declaración de la Corte Centroamericana de Justicia en torno al caso del señor Alemán Lacayo. Si estos señores querían decirnos que «existen» se hubieran limitado a obtener una copia del proceso incoado contra el ahora reo prebendario y una vez que lo hubieran estudiado, hacer sus recomendaciones,- pero de eso a perentoriar a nuestro presidente, cuestionar nuestro sistema judicial y exigir la libertad de un delincuente, eso ya es bochornoso.
Aceptar tal injerencismo y demandas tan fuera de seso convertiría al Parlacen en guarida y refugio de nuestros endémicos corruptos.
Pensaba yo que los miembros del Parlacen y la Corte una vez conocido el fallo de nuestros judiciales iban automáticamente a suspender la inmunidad del señor que se ganó la diputación de forma espuria, pero no, estos señores lo quieren libre, contraviniendo los deseos de la mayoría del pueblo nicaragüense que lo quiere ver en la Cárcel Modelo.
Este pronunciamiento desbocado es lesivo a nuestra soberanía, ofende a nuestro sistema judicial y al presidente Bolaños que por ser abanderado, adalid en la lucha contra la corrupción, se ha ganado el reconocimiento de la comunidad internacional que llena de admiración le aplaude día a día. Estos señores de la Corte, de veras que metieron las de andar.