Gracias al trabajo de 47 voluntarios de Operación Sonrisa, 130 niños nicaragüenses con problemas de labio leporino serán operados. (LA PRENSA/ Archivo)

Más de cien niños podrán sonreír

Operación Sonrisa realizará 130 cirugías a igual número de niños que tienen problemas de labio leporino y paladar hendido Arturo Mcfields Yescas [email protected] Sin recibir ningún salario y con mucho ánimo por cambiar las cosas, trabajan de sol a sol los voluntarios de Operación Sonrisa. Un contingente de profesionales de Colombia, Venezuela y Estados Unidos […]

  • Operación Sonrisa realizará 130 cirugías a igual número de niños que tienen problemas de labio leporino y paladar hendido

Arturo Mcfields Yescas [email protected]

Sin recibir ningún salario y con mucho ánimo por cambiar las cosas, trabajan de sol a sol los voluntarios de Operación Sonrisa. Un contingente de profesionales de Colombia, Venezuela y Estados Unidos que se encuentra en el país desde hace unos días ayudando a cambiar la suerte de más 130 jóvenes y niños que nacieron con labio leporino y paladar hendido.

Según Grace González, Presidenta de Operación Sonrisa, un total de 47 voluntarios han hecho de Nicaragua su segunda casa. Aquí aprendieron a comer gallo pinto y a tomar pinolillo, pero también a cambiar la vida de pacientes pobres y olvidados, que gracias a la coordinación del despacho de la Primera Dama y el Ministerio de la Familia fueron seleccionados para sonreírle a la vida.

Una de las decenas de beneficiadas con las cirugías es Carmen Calero, una niña de diez años, que espera con impaciencia y alegría en una banca del Hospital “Vélez Paiz”, junto a su madre, María Helena López. Madre e hija abandonaron su casa en Jinotepe desde “muy oscuro”, para venir a la capital en busca de la cura a sus males.

A pesar de lo delicado de la operación, ésta ya es la tercera vez que la temeraria niña visita los quirófanos. De acuerdo con los médicos especialistas en la materia, el labio leporino no en todos los casos se presenta en iguales condiciones; señalan que en la mayoría de las circunstancias deben someterse a dos o tres cirugías.

En la camiseta de uno de los médicos se puede leer el mensaje en inglés que dice: “Los milagros son posibles con trabajo duro”. Para el cirujano plástico Marcos Oziel, quien viaja desde Venezuela, la experiencia con esta organización es una de las mayores realizaciones de su vida, ya que desde judíos hasta budistas se unen sin importar su credo bajo un mismo compromiso, devolver la sonrisa a quienes la han perdido.  

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