- General Norman Schwarzkopf advierte de costos humanos y materiales
EFE, Reuters
WASHINGTON.- El antiguo comandante en jefe de las tropas estadounidenses en la guerra del Golfo Pérsico en 1991, Norman Schwarzkopf, mantiene escepticismo acerca de la conveniencia de una nueva guerra contra Irak.
En declaraciones que publicó ayer el periódico “The Washington Post”, el militar ahora en la reserva aseguró que no ha visto pruebas suficientes que lo convenzan de la necesidad de emprender un nuevo conflicto con Irak, y advirtió del costo económico y de vidas humanas que supondría.
“No sé qué tipo de información tiene el Gobierno. Y antes de levantarme y decir que ‘sin ningún asomo de duda, tenemos que invadir Irak’, creo que me gustaría tener más información”, apuntó.
Schwarzkopf se mostró a favor de dar más tiempo a los inspectores de armamento de Naciones Unidas para que investiguen el alcance exacto del supuesto programa de fabricación de armas de destrucción masiva en el país árabe.
“DOBLE MORAL”
El ex jefe de los inspectores de armas de la ONU, Richard Butler, dijo el martes que Washington estaba promoviendo una “chocante doble moral’’ al considerar una operación militar unilateral para que Irak se deshaga de su presunto arsenal de exterminio.
Butler, quien fuera jefe de los equipos de inspectores en Irak hasta que éstos salieron del país en 1998, dijo que el presidente iraquí Saddam Hussein posee, sin dudas, armas de exterminio, y que está tratando de buscar nuevamente una salida tramposa a la última exigencia de desarme de la ONU.
Pero un ataque estadounidense sin respaldo de Naciones Unidas y sin ningún esfuerzo para frenar las armas de exterminio a nivel mundial, iría contra la ley internacional y agudizaría las divisiones entre los países árabes y occidentales, opinó.
Butler dijo que el motivo declarado de Washington —desproveer a Irak de armas de exterminio— carece de credibilidad debido a que Estados Unidos no lidia con otros países de la misma manera.
Países como Siria son sospechosos de poseer capacidades para una guerra química o biológica, indicó. Aliados de Estados Unidos, como Israel, Pakistán y la India tienen arsenales nucleares, pero no han firmado un Tratado de No Proliferación.