- Ricardo Mayorga en Nicaragua, habla ampliamente de su familia y planes como el mejor Welter del mundo
Pablo Fletes [email protected]
Ricardo Mayorga ya se encuentra en Nicaragua. Vino de forma clandestina, sin ninguna promoción, porque como viajará hoy de regreso a Estados Unidos, quiso dedicar el máximo de tiempo a su familia.
Quiso estar lejos de las cámaras, de las entrevistas masivas.
Sin embargo, abrió las puertas de su casa a LA PRENSA para mostrar al Ricardo de la familia, al hijo, el esposo, el padre de tres hijos, y por supuesto habló del Campeón que el sábado brindó uno de los mayores impactos en la historia del deporte nicaragüense, cuando noqueó en tres asaltos a Vernon Forrest, calificado como el mejor peleador del 2002 y hasta ese momento el mejor campeón Welter del mundo.
“Antes de la entrevista quiero agradecer a Dios, a mi familia, a los lectores de este Diario y todos los aficionados… Tengo pocas horas de haber venido, pero me regreso mañana (hoy) a primera hora a Estados Unidos. Lo hago con el corazón en la mano porque mi hija está de cumpleaños”, dice Mayorga, al referirse a su silencioso arribo.
“Sinceramente, estoy orgulloso de mí mismo y gracias a Dios por haberme dado el triunfo. El que trabaja duro se merece un premio como éste”, añade.
En el desarrollo de esta entre-vista, Mayorga estuvo acompañado de sus padres Eddy Mayorga y Miriam Pérez. También estaban sus cuatro hermanas, dos hermanos, tíos, primos y algunos amigos.
Y sin lugar a dudas, dejó claro que prefiere estar con sus familiares, amigos íntimos, que invertir su tiempo en homenajes que por estos días le robaran espacio a compartir con los suyos.
“Cuando mis padres están a mi lado siento una fortaleza increíble. En mi casa, cuando estoy lejos, mis hermanas y hermanos siempre están rezando por mí, al igual que mis padres y todos mis parientes. Si mi familia tiene confianza en mí, y el resto de la humanidad no, sinceramente me siento bien”.
“La razón de mi vida y mis esfuerzos, es mi familia. El boxeo es un deporte rudo, porque uno debe estar reconcentrado, correr todos los días y recibir golpes en los entrenamientos. Yo me gano la plata porque quiero dar lo mejor a los míos”, reitera.
Por supuesto, el tema de su pelea no podía quedar a un lado.
¿Cómo te sentís de haber tumbado al mejor peleador del 2002?
“Yo decía que Vernon Forrest no me interesaba para nada, no lo respetaba, que era un payaso, pero esas cosas las dije para que perdiera su control. Antes de todo lo respeto como persona, es muy educado, nunca me ofendió. Para más, yo tuve el abuso de decirle que era un payaso, pero en verdad era un buen campeón, no un gran campeón, porque para llamarlo un súper campeón debe pasar varias pruebas. Forrest le ganó dos veces a Shane Mosley, pero si me hubiera ganado a mí y otros campeones, creo que se merecía esa distinción”.
Lo impresionante es que acabaste con esa aureola que lo rodeaba.
“Las críticas de algunas personas es que no tenía recursos para vencerlo. Incluso Alexis Argüello dijo que no tenía esperanzas, pero no sé por qué Alexis siendo un tricampeón del mundo dijo eso. Se le olvidó que con un peleador durísimo siempre hay esperanzas, si no recordemos que cuando la pelea con Rubén Olivares perdió los primeros 13 asaltos y ganó hasta el round 14. No sé por qué siendo un hombre de experiencia se expresó de esa manera; pienso que es un envidioso que hubiera deseado ser el único campeón de aquí”.
¿Ya te considerás un ídolo?
“Para la gente, para la nación, sí creo que soy un ídolo”.
¿Qué dirías a la juventud que le gusta el deporte, especialmente el boxeo?
“De corazón, ejerciten el deporte hasta donde Dios les da su capacidad. Todo aquel que trae su don, que entrene duro, tome las cosas en serio, con disciplina. Yo siempre digo que soy un loco, que me vale la vida, pero no soy pendejo. Yo puedo ser loco, pero detengo esa locura cuando hay que meterse en un campo de entrenamiento… Por eso digo que soy loco, pero no pendejo”.