Yelinek denuncia maltrato carcelario

Tomado de La Prensa de Panamá El empresario israelí Shimon Yelinek, detenido en Panamá por su presunta vinculación con el tráfico de un cargamento de armas que pasó a manos de los paramilitares colombianos, denunció que fue trasladado a la cárcel La Joya y que lo obligan a comer carne de cerdo, lo que es […]

Tomado de La Prensa de Panamá

El empresario israelí Shimon Yelinek, detenido en Panamá por su presunta vinculación con el tráfico de un cargamento de armas que pasó a manos de los paramilitares colombianos, denunció que fue trasladado a la cárcel La Joya y que lo obligan a comer carne de cerdo, lo que es contrario a sus creencias religiosas.

En una nota enviada a la directora de Corrección, Concepción Corro, Sidney Sittón, abogado del detenido, indica que su cliente fue trasladado indebidamente el pasado 21 de enero de la cárcel de la Policía Nacional hacia La Joya, a pesar de que Yelinek se mantiene a órdenes de la Corte Suprema.

También señala Sittón que la religión judaica, la cual practica Yelinek, consagra que los alimentos deben ser kosher, es decir, supervisados en su elaboración previa por el rabinato.

Pese a lo expuesto, añade Sittón, hasta ayer 23 de enero, a Yelinek se le priva de comer conforme a los dictados de su religión y se le niega que reciba sus ritos religiosos, es decir, se le humilla con obligarlo a comer carne de cerdo (dieta básica en las cárceles de Panamá) y se le niegan sus derechos a ser asistido en sus creencias espirituales.

Explica además que en La Joya, siendo una cárcel de máxima seguridad, es imposible llevarle sus alimentos y asistirlo religiosamente a diario.

Además, recalca la nota enviada a Corro, los convenios de derechos humanos suscritos por Panamá y las reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos, obligan al Estado a respetar la condición religiosa del privado de la libertad. Yelinek fue detenido a principios de diciembre de 2002 cuando llegó a Panamá tras ser solicitado por la Fiscalía Segunda de Drogas para indagarlo por su presunta conexión con un cargamento de 3 mil fusiles AK-47 que salió en noviembre de Nicaragua con supuesto destino a Panamá, pero que al final quedó en manos de los paramilitares colombianos.

El proceso de Yelinek está pendiente de que la Corte Suprema resuelva un hábeas corpus interpuesto por sus abogados.  

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