- Pese a sus discapacidades físicas, Yoseth Hernández ha logrado ser la mejor estudiante, y ahora fue beneficiada con una beca
Mariela Fernández [email protected]
Los impedimentos físicos no han sido un obstáculo para que Yoseth Hernández Espinoza, de 20 años, luche por hacer realidad sus sueños.
Yoseth, quien nació sin sus dos manos y el pie izquierdo, sueña con llegar a ser embajadora o Canciller. “Siempre he querido darme los lujos que no he podido debido a la pobreza que vivimos, y estoy segura de que si me lo propongo puedo llegar a alcanzar mi sueño, pues hasta ahora he comprobado que todo lo que uno se propone lo logra”.
Y ella es un ejemplo vivo de tenacidad, fue la mejor alumna de primaria y de secundaria. Actualmente cursa el segundo año de Relaciones Internacionales en la Universidad del Valle
Pese a tener discapacidades físicas, Yoseth asegura sentirse igual a las demás jóvenes de su edad. “El hecho de que yo ande en una silla de ruedas y no tenga lo que me hace falta, noha impedido que pueda valerme por mí misma, soy capaz de hacer muchas cosas que algunas personas pensarían que no puedo”.
La joven de piel morena y sonrisa amplia, nos recibió en su humilde casa junto a su mamá. Asegura que lleva una vida normal: “Voy al cine, a las discos, leo, estudio, tengo amigos… en fin, hago de todo, me he aceptado como soy y eso me ha ayudado muchísimo a mantenerme con la autoestima en alto”.
MADRE LA IMPULSA
Yoseth asegura que gracias a la ayuda y apoyo incondicional de su mamá Modesta Espinoza, cada día está más cerca de alcanzar su meta: “Mi madre, la pobrecita, todo el tiempo ha lavado y planchado para asegurarme los estudios, ahora con la ayuda de la Primera Dama de la República se va a quitar un peso de encima, pues ya no va a tener que pagar los 75 dólares mensuales en la universidad”.
Debido a una petición que hizo doña Modesta al despacho de la Primera Dama, doña Lila de Bolaños, ayer Yoseth recibió una beca completa para culminar sus estudios universitarios.
“Me siento muy alegre, porque ya se me hacía difícil seguir pagándole a mi hija la mensualidad. Si con los pasajes, los folletos y copias me las ingenio, si comemos un día no comemos dos, porque quiero que ella cumpla su sueño”.