Las líneas punteadas de color rojo indican la ruta que tenía el Río Negro antes del huracán Mitch. Ahora que el cauce del río se desvió en dirección a Nicaragua, los hondureños han colocado una bomba de agua para poder aprovechar el agua del río, lo cual viene siendo motivo de conflictos entre empresarios agrícolas hondureños y la Alcaldía de Somotillo.

Aguas del Río Negro siguen disputadas

Alcalde de Somotillo prohibió a empresarios hondureños de la zona fronteriza, bombear día y noche agua del río hacia territorio hondureño Benjamín Blanco [email protected] El verano ha traído consigo la posibilidad de que resurjan los conflictos por el agua del Río Negro, entre Honduras y Nicaragua. En un acto de “defensa de la soberanía”, según […]

  • Alcalde de Somotillo prohibió a empresarios hondureños de la zona fronteriza, bombear día y noche agua del río hacia territorio hondureño

Benjamín Blanco [email protected]

El verano ha traído consigo la posibilidad de que resurjan los conflictos por el agua del Río Negro, entre Honduras y Nicaragua.

En un acto de “defensa de la soberanía”, según Luis Pineda, alcalde del municipio de Somotillo del departamento de Chinandega, a unos 220 kilómetros al noroeste de la capital, afirma haber prohibido a un grupo de empresarios hondureños extraer agua del Río Negro durante las 24 horas del día “porque vamos a quedar secos”, se quejó el edil.

Todo comenzó en enero de 1999, cuando el Ejército de Nicaragua reportó oficialmente que el curso del Río Negro había cambiado por efectos del huracán Mitch, ocurrido en octubre de 1998.

El Río Negro tiene una longitud total de 198.8 kilómetros. Nace en territorio hondureño, pero el mayor recorrido, es decir unos 145 kilómetros, lo hace dentro de Nicaragua y desemboca en la región de Honduras.

Un trecho de 17 kilómetros de la ruta del río, hasta antes del huracán Mitch, servía de frontera divisoria entre ambos países. Pero con el paso del huracán, el cauce del río se desvió, al punto que en la comarca conocida como Palo Grande, el río viró totalmente al sur, hacia Nicaragua, evitando que desemboque más en Honduras.

El desvío del río causó dificultades para ambos países, por lo cual se integró una comisión binacional para encontrarle una solución al problema.

FRONTERAS NO FUERON MOVIDAS

“Lo primero que hicimos fue asegurarnos de que la frontera no se perdiera. La frontera está bien delimitada geodésicamente de acuerdo a las actas de límite de 1958, que se basaban en la ruta del río, pero aunque el río ya no tenga el mismo curso, la frontera está geodésicamente referenciada con sus debidas coordenadas”, aseguró Claudio Gutiérrez, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Pero aún así, esto causa problemas porque la gente estaba acostumbrada al río y puede creer que la frontera es ahora donde está actualmente el curso del río, agregó Gutiérrez.

“En ese entonces había otro alcalde en Somotillo, pero se suponía que los hondureños sólo iban a sacar agua del río en invierno, pero también lo están haciendo en verano. Por eso ahora sólo los dejamos sacar agua de ocho de la mañana a seis de la tarde”, aseguró el alcalde de Somotillo.

“Cuando los hondureños bombean el agua no pasa nada de agua hacia territorio nuestro. Y no pueden dejarnos sin agua, porque nosotros la necesitamos para el ganado y para que cojan agua los acuíferos. Para los pastos”, relató Pineda.

Lo grave del caso, según el alcalde, es que son 25,000 galones de agua por minuto los que están extrayendo los hondureños del río.

AMBOS PAÍSES TIENEN DERECHO AL AGUA

Los empresarios hondureños que bombean el agua del río se dedican al cultivo de melones, sandías y otras frutas, y utilizan el agua para irrigar los plantíos.

“Hay que estar claros que los dos países tienen derecho al agua. Lo que está por definirse es cómo será la distribución de esta agua porque Nicaragua tiene, en nuestra opinión el derecho a un mayor porcentaje de agua. Nicaragua no puede quedar sin agua”, expresó el director del Ineter quien anunció que en los primeros diez días de febrero, una comisión binacional de Honduras y Nicaragua se reunirá para definir la extracción del agua.

SOLUCIONES A LARGO PLAZO

Un grupo de ingenieros del Servicio Geológico de Estados Unidos, trabajó después del huracán Mitch con los dos países en el problema del desvío del Río Negro, y entre las opciones que proponían estaba la de dragar unos 2.5 kilómetros para que el río volviera a recuperar su ruta original.

“Pero el Ejército de Nicaragua dijo que esa era una zona minada. Y esa alternativa de regresar el río a su antiguo cauce se consideró en ese momento muy costosa”, dijo Claudio Gutiérrez, director del Ineter.

La única medida paliativa fue hacer un “by pass” en territorio hondureño aprovechando dos lagunas que hay en territorio hondureño y pasar agua mediante bombeo a un canal que mide 1.7 kilómetros.

“Allí se instaló una bomba para sacar agua del río, meterla al by pass y hacerla pasar por el canal hasta empalmarla a su antiguo curso”, relató Gutiérrez.

A largo plazo, lo ideal sería conseguir recursos para desminar esta zona, y después dragar sobre la ruta del río antes del Mitch, pero eso puede llevar varios años porque se necesita de inversiones fuertes.  

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