El sacerdote Francisco Valdivia Lazo, recibe las llaves de la ciudad de Ocotal por parte del alcalde Edward Centeno, al momento que es declarado “Hijo dilecto” de la ciudad, en la despedida que le tributaron.

Ocotal declara “Hijo dilecto” al padre Francisco

Después de 15 años de labor pastoral, el padre Francisco Valdivia Lazo dejó la parroquia de Ocotal. Los pobladores lloraron su despedida, pues es trasladado por su congregación religiosa a San Salvador Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected] El alcalde, Consejo Municipal en pleno, autoridades departamentales y feligreses dedicaron una emotiva eucaristía de despedida al sacerdote Francisco […]

  • Después de 15 años de labor pastoral, el padre Francisco Valdivia Lazo dejó la parroquia de Ocotal. Los pobladores lloraron su despedida, pues es trasladado por su congregación religiosa a San Salvador

Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected]

El alcalde, Consejo Municipal en pleno, autoridades departamentales y feligreses dedicaron una emotiva eucaristía de despedida al sacerdote Francisco Valdivia Lazo, párroco de Ocotal en los últimos 15 años. Por una decisión de la institución religiosa a la que pertenece será trasladado a la parroquia Divina Providencia de San Salvador, República de El Salvador.

En la eucaristía y frente a centenares de feligreses, el ingeniero Edward Centeno, Alcalde de Ocotal, entregó por decisión unánime del Consejo Municipal, las llaves de la ciudad, una placa de reconocimiento y la declaración de “Hijo dilecto” al padre Francisco Valdivia Lazo.

En la resolución del Consejo, leída por Sonia María Olivas de Ocón, secretaria del gobierno municipal, se considera que el reverendo Francisco Valdivia dedicó su vida a la labor misionera en Ocotal, congregando a todos los estratos sociales de la comunidad.

Los abrazos, las recomendaciones a Dios, las lágrimas de los feligreses y del mismo sacerdote fueron el final emotivo de una despedida, que luego se trasladó a los hogares de quienes han querido dedicarle un momento agradable en familia.

La parroquia de Ocotal fue asumida por el padre Francisco Roble, de origen español que por primera vez estará en Nicaragua cumpliendo con su labor pastoral.

GESTIÓN SACERDOTAL

Los agustinos, la institución religiosa a la que pertenece el sacerdote Francisco Valdivia, celebraron recientemente un Capítulo Provincial en España para realizar los movimientos de personal a nivel mundial. De acuerdo a sus estatutos después de cada elección cada cuatro años trae consigo cambios de personal.

Dada su invaluable labor misionera durante 15 años en Ocotal, consideramos oportuno dejar testimonio de su experiencia en esta ciudad:

— ¿Cuál considera su mayor éxito en la parroquia de Ocotal?

— Considero como uno de los más grandes aciertos la puesta en marcha del sistema integral de la nueva evangelización, que nos ayudó a realizar un trabajo donde no sólo aparece la parte predical, sino el involucramiento de todo el pueblo de Dios en municipios como Santa María, Dipilto, Macuelizo y Totogalpa, donde queda una estructura eclesial sólidamente formada.

— Asumió una parroquia con 60 mil habitantes y ahora la deja con 18 mil. ¿Qué ocurrió?

— Son logros, porque a medida que iba creciendo la feligresía con la puesta en marcha de un Plan Pastoral la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción no era suficiente y es así que surgió en 1996 la parroquia de San Agustín para atender toda la zona norte de Ocotal y los municipios de Dipilto y Macuelizo, dejándome a mí toda la zona sur de la ciudad y el municipio de Santa María y Totogalpa.

— Durante la reflexión en la Eucaristía hablaba de desaciertos ¿Podría mencionarnos algunos?

— Los proyectos, cuando no son bien definidos ni llevan metas claras ni objetivos concretos, uno se diluye y no logra lo que pretendía.

— ¿Padre, identifíquenos los momentos más duros en Ocotal?

— Tengo varias experiencias. Cuando llegué a Ocotal encontré el tema de la Iglesia popular con una grave división interna, que posteriormente supimos superarla.

Después, otra experiencia bastante dura fue durante el huracán Mitch porque en el Comité de Emergencia Departamental, donde estaban todos los sectores involucrados, definitivamente se miraba cómo cada quien quería llevar agua a su molino y en ese sentido como presidente de la comisión tuve que actuar drásticamente para evitar que una tragedia de tanto dolor significara ventajas personales, ya que, si bien había gente de mucha voluntad, siempre el espíritu político sobresalía motivando que muchas cosas se nos salieran de control.

— Sus relaciones con las autoridades locales ¿Cómo las califica?

— Muy buenas y se han dado en el momento oportuno y necesario. No he mantenido relaciones permanente ni me he metido directamente con instituciones del Estado u otras. Cuando se me ha necesitado he estado presente. Ha habido relaciones de respeto y de mucha cortesía en el momento necesario.

— ¿Observa cambios en Ocotal?

— Hay una diferencia completamente abismal con el Ocotal que yo recibí en 1987 con el que ahora dejo. Había una gran polarización ideológica-política, e incluso religiosa y eso es algo que se ha venido superando. Todo ese fenómeno de división dentro de la Iglesia hoy por hoy, creo que no existe en Ocotal.

Yo me he sentido en paz con todo el mundo y si se han dado conflictos se han sabido manejar. El aporte de rectitud moral de muchos hermanos y hermanas esta llegando directamente a la familia e indirectamente al mismo desarrollo económico y social del pueblo de Ocotal.

He venido realizando un trabajo humano, de acercamiento, de búsqueda de paz, de reconciliación, de tolerancia, de reconocimiento a las diferencias ideológicas, que han dado sus frutos.

— ¿Háblenos de su mediación en los conflictos creados por medios de comunicación?

— Cuando a veces tuve algunas intervenciones, en ese sentido había mucha provocación, mucha confrontación y si bien los medios de comunicación locales han calmado sus ánimos, creo que es una tarea pendiente. Veo voluntad en las personas (dueños de medios), pero hace falta —siempre lo quise hacer y no pude— es sentar a las partes y sostener entre ellos un diálogo fraterno y poner por encima el bien común y no los intereses personales.

— ¿Qué cosas deja pendiente?

— La obra espiritual que se ha hecho en Ocotal ha sido grande, pero toda obra si no se cultiva se cae y espero que el párroco que venga y los fieles sean capaces de continuar cultivando esa semilla.

En lo material no logramos hacer todo lo que pretendíamos; como por ejemplo la restauración del centro parroquial es una obra que queda inconclusa y aunque quedan parte de los recursos todavía está sin restaurarse el altar mayor. En los municipios nos quedan lugares donde no hay capillas o centros de convocación.

Y finalmente, hay gran parte de Ocotal que no ha querido entrar en la dinámica de la evangelización y de transformación personal, entre ellas están los periodistas (ríe a carcajadas con los periodistas que dialogaban en ese momento con él).  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí