EFE
PEKÍN.- El subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional de EE.UU., John Bolton, instó a China a que presione a Corea del Norte para que cancele sus anunciadas pruebas con misiles y sus programas nucleares.
“Estados Unidos y China quieren una península coreana sin armas nucleares”, explicó Bolton en una rueda de prensa celebrada en Pekín tras reunirse con altos funcionarios del Ministerio de Exteriores chino.
La visita de Bolton es la primera de las reuniones bilaterales que acordaron el presidente estadounidense, George W. Bush, y su homólogo chino, Jiang Zemin, el pasado mes de octubre, para reforzar su cooperación en materia de seguridad.
Bolton aclaró que llevar el contencioso nuclear “al Consejo de Seguridad de la ONU no implica necesariamente sanciones para Pyongyang, ya que el Consejo podría emitir una declaración llamando a Corea del Norte a terminar con sus programas nucleares y volver al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)”.
Corea del Norte decidió salirse del TNP hace dos semanas a raíz de una crisis entre Washington y Pyongyang, que acabó con la amenaza del Gobierno comunista norcoreano de activar sus reactores nucleares a fin de prepararse, incluso, para una guerra atómica.
La crisis se originó a principios de octubre cuando EE.UU. dejó de suministrar petróleo a Corea del Norte con el argumento de que estaba desarrollando en secreto un programa nuclear.
Pyongyang invalidó todos los acuerdos nucleares firmados con Estados Unidos desde 1994, recordó que es un país soberano y rechazó el haber sido incluido por la Administración del presidente George W. Bush, en “El Eje del Mal”, junto a Irak e Irán.
“No nos pondrán de rodillas. Nuestro líder, Kim Jong Il, ha preparado un Ejército invencible que está preparado para golpear sin piedad al enemigo y a morir por su pueblo”, dijo el Gobierno estalinista de Pyongyang en plena crisis que, de momento, parece estancada.
Gracias a la intervención de Seúl, Washington y Pyongyang parecen dispuestos a hacer algunas concesiones y a entablar un diálogo destinado a apuntalar la paz y seguridad en la península coreana, último reducto de la Guerra Fría.
En embajador de Corea del Norte ante la ONU, Pak Gil Yon, afirmó a principios de mes que cualquier sanción económica contra su país por abandonar el Tratado de No Proliferación (TNP) de armas nucleares sería considerada como una “declaración de guerra”.
La crisis de Irak, la campaña internacional contra el terrorismo, las disputas entre India y Pakistán y otros temas relacionados con materias de seguridad fueron también tratados por Bolton y sus interlocutores.