Carlos Morales
Soy vecino de la Rotonda de Bello Horizonte, convertida en un centro de recreación que por cierto genera considerables plazas de trabajo que contribuyen a la economía familiar de algunos nicaragüenses.
Sin embargo no estoy de acuerdo con que se instalen mesas en el área de tránsito peatonal, obstáculos que sumado a la presencia de múltiples vendedores y de los mariachis dificultan la circulación, sobre todo después de las seis de la tarde. Además, en algunas ocasiones las damas que pasan por el lugar son irrespetadas por algunos clientes ebrios. Me alegraría mucho que esas mesas fuera retiradas.
Por otro lado, los usuarios de las rutas que tienen parada un poco al oeste de dicha rotonda, sufrimos ahora las inclemencias del verano, y del invierno, porque la caseta que allí existía fue retirada. Agradecería la restitución de la caseta, en el mismo sitio. A lo mejor una transnacional que opera en ese lugar construye algo de acuerdo a su categoría sin cobrarlo indirectamente a sus clientes.
Por obra y gracia del gobierno de la Nueva Era formo parte del “apenas 12 por ciento de desempleo existente en el país”, y estoy dispuesto a recoger firmas en respaldo a mi solicitud.
Vecino del sector