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Nació en Managua, pero Carlos Novoa vive tan apasionado por el fútbol que pareciera haber dejado su ombligo en Diriamba, ciudad considerada la Meca del balompié nicaragüense.
Vistiendo el uniforme de los Caciques del Diriangén, el onceno que lo turba, Novoa con 11 anotaciones conquistó su primer título de goleo en el fútbol de Primera División.
No obstante, lo interesante de este joven de sólo 22 años de edad, es que además de ser un buen futbolista del mismo modo es un notable estudiante.
Novoa este año termina su carrera profesional en la Universidad Autónoma Americana (UAM), después de seis años de intenso estudio en medicina general.
Le espera un año del Internado, que lo cumplirá a partir de febrero en el Hospital Infantil Fernando Vélez Paiz, y tres más para sacar la especialidad en Pediatría.
“El sacrificio es grande. Sin embargo, triunfar en el deporte y coronar con éxito los estudios produce una satisfacción sin límites”, expresa con visible orgullo.
El ejemplo de Novoa indudablemente encumbra al fútbol nicaragüense, en el que hay otros paradigmas de superación integral.
“Con Novoa se demuestra una vez más cómo en el fútbol las personas alcanzan una gran formación. Queda claro que se puede ser un buen deportista y un buen estudiante al mismo tiempo”, valora con deleite Julio Rocha López, presidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol.
Ciertamente el fútbol es un buen escalón para disciplinarse en el afán para conseguir metas más allá de exclusivamente el rendimiento deportivo.
Hay varios casos en el ámbito deportivo nacional destacando el ingeniero Holmes Aguilar, Diego Espinoza (médico), Ezequiel Jerez (ingeniero agrónomo), Reynaldo Cruz (médico), Harry Cruz (administrador de empresas) y Sergio Chamorro (médico).
A FONDO CON NOVOA
¿Por qué el fútbol es tu deporte preferido?
“Siempre sentí una gran pasión y en esto tuvo que ver grandemente mi papá Horacio Rocha quien empezó a transmitirme desde niño el gusto por el fútbol”.
¿Y la medicina?
“Como en el caso del fútbol. Desde que estaba chiquito soñaba con ser doctor, seguramente influenciado por la familia pues tengo dos tíos que son médicos, Leonel y María Ángeles Argüello”.
¿Cómo considerarías el fútbol?
“Un deporte al que hay que brindarle mucha dedicación y empezar a practicarlo temprano para adaptarse mejor a sus técnicas y estrategias”.
¿Y a la medicina?
“No mienten quienes aseguran que es una carrera dura, que requiere mucho tiempo, estudio y dedicación. Con ella siempre hay que estar al día, leer bastante”.
¿Qué es lo interesante en la medicina?
“El hecho de estar rodeada de un gran humanismo, de utilizar la medicina para ayudar a las otras personas, a salvar vidas. El sentimiento que las personas le agregan hace que se vea más grande”.
¿De dónde nace tanto afecto tuyo?
“Viene de familia y del Colegio Centroamérica donde me infundieron esa forma de pensar”.
¿El secreto para combinar deporte y estudio?
“Desde pequeño he hecho ambas cosas y eso se logra planificando el tiempo para aprender a convivir con las dos materias”.
¿Qué tipo de sacrificios hay que atravesar?
“Tantos que solamente podría decir que hay que decirle ‘No’ a muchas cosas”.
¿Por qué el comisionado Horacio Rocha es tu personaje?
“Porque de él he aprendido que siempre que se pone metas las cumple aún en medio de las adversidades”.
¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito?
“El apoyo de la familia. La mía es muy especial porque hemos sido muy unidos y cariñosos. Eso me estimula y me obliga a rendir lo mejor”.
¿Difícil conseguir el título de goleo?
“Bastante, al grado que hasta mi mamá (Ana Isabel Argüello) estuvo atenta oyendo el partido entre Bluefields y Parmalat. Cuando terminó supe que ellos estallaron de alegría, igual que yo”.