- Su boca es tan grande como su confianza
Edgard Tijerino [email protected]
Para hacerse el loco eficazmente, hay que tener vocación, es decir, saber aproximarse a la locura… Sólo así se puede lograr una actuación como la de Jack Nicholson en “Atrapado sin salida”, o como la de Ricardo Mayorga cada vez que enfrenta al periodismo.
Pese a que parece fácil de identificar, uno se pregunta: ¿cómo se mide la locura? ¿Cómo luce?… Y piensa que tiene el rostro y los gestos de Ricardo Mayorga… Sin embargo, él no se cortaría una oreja como Van Gogh o se suicidaría como Stefan Sweig… No, él no llegaría a esos extremos.
La boca de Mayorga es tan grande como su confianza, como su optimismo, como su agresividad, como su temeridad.
Eso es muy bueno cuando tu oficio es pelear… Y es bueno porque te ayuda a crecer, a no temer nada, a ser lo más atrevido posible, a creer que puedes hacerlo todo, incluso derribar montañas y atravesar corrientes llenas de pirañas.
Cada vez que habla, Mayorga se desborda… Habla trasmitiendo una seguridad que podría provocar escalofríos, que Vernon Forrest no es un rival capaz de vencerlo, que no sólo lo noqueará cuando se le antoje sino que lo destruirá, que desarticulará todas sus costillas, que machacará su abdomen, que fragmentará su mandíbula y que bailará sobre su “cadáver”.
Claro que es una exageración, pero Mayorga no somete eso a consideración, y por eso su actuación, no para el resto del mundo como podríamos suponer, sino para él, es cumbre… Es decir, que el creer que puedes a hierro y fuego, para el Campeón Welter de la AMB, es lo clave, por encima del conócete a ti mismo.
Esto último no deja de ser peligroso emocionalmente porque te hace consciente de tus debilidades… Mayorga no tiene interés en escuchar sobre sus limitaciones técnicas, sobre Forrest y sobre lo que puede pasar entre las cuerdas, si el púgil de mayores recursos, de superior currículum y favorito de los expertos, impone su presencia y su estilo.
¿Para qué? El pinolero sólo quiere confiar en su capacidad para embestir, como si fuera un soldado de Bonaparte en Austerlitz, en su golpeo frenético y dañino, en su desconocimiento del temor, en su liberación de complejos e inhibiciones.
El ¿qué me importa quién es Forrest?, es parte de su fortaleza, como lo es considerar que quien tiene que estar preocupado, es el otro, no él.
Mayorga siempre está entrenando como provocar molestias… Es como si eso le permitiera mantener su agresividad lista para hacer explosión… Llega a una conferencia de prensa fumando y con una cerveza, lo cual es una provocación, pero no le importa aunque afecte su imagen.
Aquí habló de su interés en manejar una casa de citas y de inmediato se encendieron los bombillos rojos y creció un alboroto… Mientras eso ocurre, él permanece imperturbable.
Su boca, grande por cierto, siempre está abierta, agrediendo, y es así como sube al ring, confiando en su resistencia y potencia, para no dar tregua, desenfocar al adversario y fabricar espacio para sus posibilidades.
Forrest es el favorito, pero eso a Mayorga le vale… ¿Acaso no era favorito Andrew Lewis, quien perdió sus seis cabezas?
“Por lo menos en el caso de Forrest sólo se habla de una cabeza, y eso lo hace más viable”, diría Mayorga en las puertas del más exigente combate de su vida.
Pienso que Mayorga se hace el loco, y actúa tan bien como Jack Nicholson en “Atrapado sin salida”.
NO SOY TAPUDO
-Cuando regresó a Nicaragua después de coronarse me dijo: “No soy tapudo, simplemente digo lo que siento. Así he sido y así seguiré siendo. De manera que tienen que aguantarme”.
-“Yo le digo a la gente que así como tengo la boca grande, cumplo con lo que prometo… Es cuestión de agallas y de tratar de ser un ganador. Después de muchas dificultades, soy ahora un ganador”.
-“Vi a Mosley con Forrest, y le tenía miedo. Eso no ocurrirá conmigo, porque durante el combate será Forrest el que mostrará miedo, no yo… Además, Mosley no es un 147 libras como lo soy yo, ni más hombre”.
-“Cuando le hablé de Forrest a Don King, le dije, yo me enfrento a cualquier rival en cualquier momento… Quiero pelear, acabar con los mejores, hacer historia”.
-¿Qué cara tiene la locura?… ¿Será la de Mayorga?
-Este “loco” que terminó con Lewis, pretende salir vivo del laberinto cuando se encierre con Forrest, como lo logró Teseo.