William Briones Loáisiga [email protected]
Aunque al partido Camino Cristiano Nicaragüense (CCN) se le identifica como cristiano, ese espíritu no ha primado para dirimir las diferencias internas a partir de que un sector impulsa un congreso extraordinario, con miras a revertir el rumbo de la organización y sustituir la actual conducción que preside el diputado Guillermo Osorno.
La diputada Delia Arellano, sancionada en diciembre pasado por supuesta ausencia prolongada a sus responsabilidades legislativas, dijo que no han buscado a sus hermanos de partido, al contrario, desestimó la convocatoria y dijo que en Nicaragua hay libertad de organización y éstos pueden hacer su propia organización, porque la actual conducción tiene la representación del Consejo Supremo Electoral (CSE).
“De nuestra parte sostenemos que hay libertad de organizarse. Nos preocupa que nos estemos desacreditando nosotros mismos ¿por qué tanto resentimiento y odio hacia las personas con quienes estuvimos trabajando?, eso no es bueno, si tienen contradicción con nosotros, que formen su propia organización y la expongan ante el pueblo. Nosotros actuamos dentro de la ley, el CSE tiene nuestro expediente y sabe que lo hicimos dentro de la ley”, comentó.
Dijo que la acusación de que CCN es apéndice del arnoldista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) “está pasada de moda. Eso no es argumento para (que) ellos actúen de esa manera. Tenemos que respetarnos nosotros mismos. Es una forma de tratar de venderse al mejor postor”, sentenció.
Aseguró que el grupo disidente, que convocó para el 25 de enero, puede optar a constituirse en nueva opción política, con otro nombre, otro partido y junta directiva. “Estamos firmes y creemos en Dios que la gente del partido está con nosotros, no es cierto que esté en desbandada. No hemos buscado acercamiento porque nos han desacreditando, con mucho resentimiento y odios. Cuando el corazón expone eso, no hay posibilidad de un entendimiento”, comentó.
Arellano recordó que una situación similar afrontó CCN hace algunos años, de donde salió el Movimiento de Unidad Cristiana (MUC), de manera que confía que esa organización podrá afrontar la nueva crisis.
Según Arellano, la alianza electoral con el PLC finalizó el cuatro de noviembre del 2001, cuando se realizaron las elecciones generales, pero de ahí nació una nueva alianza, esta vez parlamentaria, que aún se mantiene.