Luis Alemán [email protected]
El bombero de línea José Martín Bustamante, de 37 años de edad, aún no se recupera de las lesiones sufridas en el accidente de tránsito registrado el pasado 4 de enero, entre un bus de la ruta 262 y una cisterna del benemérito Cuerpo de Bomberos, mientras el causante del accidente goza de libertad.
Pero las lesiones físicas no lo tienen tan afectado, como la soledad y falta de respaldo que ha tenido para lograr su recuperación total. Nadie le ha ayudado, mucho menos Luis Alfonso Leiva Lira, conductor de la ruta 262 quien gracias a un arreglo económico con los familiares de los bomberos fallecidos, logró recuperar su libertad.
Sin embargo, José Martín, el bombero que sobrevivió y que sufrió serias lesiones en su columna vertebral, aún no ha logrado recuperar su movilidad y tras ser dado de alta del Hospital Antonio Lenín Fonseca, se encuentra en una cama en su casa de habitación sin poder mover sus piernas.
“Realmente me siento muy mal, estoy abandonado en esta cama y sólo cuento con el apoyo de mi familia y de la clínica donde actualmente recibo terapia para recuperar la movilidad de mis piernas”, asegura Bustamante.
José Martín recuerda que cuando ingresó a bombero lo embargaba una tremenda fe y disposición de ayuda a las personas necesitadas. “Pero ahora mi fe está resquebrajada, no es posible que la vida de hombres con disposición y entrega al sacrificio, cueste unos cuantos centavos”, dijo refiriéndose al dinero que pagó el conductor homicida.
Este bombero no está de acuerdo con que un homicida fácilmente salga en libertad luego de pagar unos cuantos centavos por la vida de dos personas, “como si se tratara de dinero”.
Para el lesionado “se debió dar un castigo ejemplar al conductor Luis Alfonso Leiva Lira para sentar precedentes con aquellas personas que no respetan las señales de tránsito”.
“Qué fácil es pagar unos cuantos pesos por dos vidas, y todo arreglado”, afirma Bustamante, para quien su futuro está en juego y la posibilidad de caminar se encuentra en el esfuerzo de una terapeuta que todos los días lo llena de esperanzas y fe.
Recientemente llegó a su casa el abogado del chofer del bus quien “vino a ofrecer dinero, yo le dije que no quería nada, más que justicia”, explicó.
Pero al parecer, esa justicia no resplandecerá mientras el hombre que lo dejó casi inválido, goza de libertad. El hecho que el conductor pague, no lo exime de su responsabilidad.
“Yo recuerdo que llevábamos la sirena y las luces, el tipo se cruzó, no respetó la vía libre con la sirena y nos dio”, afirma Bustamante quien señala que cuando reaccionó, sus piernas no les respondieron y luego despertó en una cama de hospital.