Washington receloso pero abierto al diálogo

EFE WASHINGTON.- Molesto por el aparente doble discurso de Corea del Norte, el Gobierno de Estados Unidos considera que ese país se arriesga a un mayor aislamiento internacional si no responde a las preocupaciones del mundo sobre su programa nuclear. La mediación extraoficial que concluyó el sábado el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, […]

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WASHINGTON.- Molesto por el aparente doble discurso de Corea del Norte, el Gobierno de Estados Unidos considera que ese país se arriesga a un mayor aislamiento internacional si no responde a las preocupaciones del mundo sobre su programa nuclear.

La mediación extraoficial que concluyó el sábado el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, hizo poco por mitigar las tensiones entre EE.UU. y Corea del Norte por su programa nuclear.

El Departamento de Estado dejó entrever que Estados Unidos verá con lupa las declaraciones que hizo a Richardson el embajador norcoreano adjunto ante la ONU, Han Song Ryol, en el sentido de que su país no tiene intenciones de elaborar armas atómicas.

“Aunque Corea del Norte manifestó su voluntad de diálogo, desafortunadamente, los delegados norcoreanos aparentemente no respondieron a las preocupaciones de la comunidad internacional”, dijo a EFE la portavoz del Departamento de Estado, Nancy Beck.

Sin embargo, “los canales comunes de comunicación permanecen abiertos”, agregó Beck, en entrevista telefónica con EFE.

URGE LA MANO DE PEKÍN Y MOSCÚ

A medida que aumenta la tensión en la península coreana, y el líder norcoreano Kim Jong Il ordena la retirada unilateral del Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) y la reanudación de ensayos con misiles balísticos, suspendidos desde 1999, se echa en falta la voz de Moscú y Pekín.

Políticos occidentales coinciden en que en estos momentos, “en los que hay una auténtica amenaza nuclear para el mundo”, urge que el presidente chino, Jiang Zemin, y el ruso, Vladimir Putin, abandonen su actitud complaciente y actúen enérgicamente sobre el líder norcoreano, Kim Jong Il, que ha visto reforzada su débil e insegura posición por la amistad que le brinda Pekín y Moscú.

El silencio de China, que se limita a instar a una solución diplomática pacífica a la crisis y evita todo tipo de presión sobre el régimen comunista de Pyongyang, ha originado desconfianza en Washington, que no acaba de contar con el respaldo que esperaba de Pekín.

Esta “retirada” de China, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, está dejando perplejos a diplomáticos occidentales establecidos en Pekín, máxime cuando Pyongyang anunció el pasado viernes su salida del TNP.

“China debería ejercer de inmediato su influencia en Corea del Norte”, dijo a EFE el embajador de la delegación de la Unión Europea (UE) en China, Klaus Ebermann, tras reconocer que “hay una auténtica amenaza nuclear para el mundo”.

Rusia detalló ayer un plan para resolver la crisis con Corea del Norte, que prevé una península coreana sin armas atómicas, el acatamiento de los acuerdos internacionales por Pyongyang y la reanudación de las ayudas occidentales de combustible y otros bienes al régimen comunista.  

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