Wilder Pérez R. [email protected]
A simple vista Darwin Dávila no parece ser el mejor tercera base juvenil del país. Su piel blanca, más bien chela, su rostro delicado y buen vestir, remiten a un personaje que no quiere saber nada de guantes, bates, pelotas, polvo y olor a sudor.
Pero todo eso cambia en el terreno. No le teme a las fuertes líneas que pasan por la zona izquierda del diamante, más bien las busca con una ansiedad que lo hacen caminar en dirección hacia ellas cuando vienen de frente o por donde salgan, cuando muchos otros suelen hacer las del torero.
Su brazo potente le ayuda a sacar outs, al punto que es considerado el mejor tercera base defensivo de su categoría, y aunque su bateo también tiene un buen nivel, vive el dilema de forjarse como jugador de cuadro o como lanzador.
¿Por qué preferís lanzar?
“No sé, me gusta más, siempre he preferido esa posición, ahí me siento más cómodo”.
¿Pero qué haces mejor?
“Fildeo, pero como pítcher gané un campeonato de ganados y perdidos con 11-0 en 1999”.
¿Qué tan buen bateador has sido?
“El año pasado (se refiere al 2001) fui campeón bate (635), campeón jonronero (6), y Jugador Más Valioso”.
¿Cómo querés desarrollarte?
“Como lanzador, eso me gusta más. Me gusta dominar con lanzamientos afuera, tiro duro aunque no sé cuánto”.
¿Te conformarías si sólo pudieras avanzar en otra posición?
“Sí”.
¿Hasta dónde querés llegar?
“A Primera División, después firmar para profesional y llegar a las Grandes Ligas, me gustaría jugar con el Bóer y los Yanquis”.
¿Ponés empeño para lograr ese anhelo?
“Practico diario, cuando me chocan los estudios tampoco dejo de entrenar, lo hago más tarde, me gusta practicar para ser mejor”.
¿Admirás a algún jugador?
“A Vicente Padilla, me gusta cómo lanza”.
¿Cómo te sentiste en el torneo de Guatemala, donde enfrentarse a ustedes era como ir contra Cuba?
“Me sentí nervioso porque sólo una vez había ido a jugar fuera, me sentí orgulloso de lograr ser el mejor tercera base, me concentré en chocar la bola. Mis amigos y mis padres me felicitaron, y me dijeron que siga en el béisbol”.
¿Si no llegás a ser beisbolista profesional, qué carrera te gustaría estudiar?
“Me gustaría ser ingeniero industrial”.
¿Qué te dicen tus padres?
“Que siga luchando hasta donde llegue”.
EL RETO
Darwin Dávila pertenece a una familia llena de beisbolistas que nunca llegaron al máximo nivel de la pelota nacional. Es primo de Wiston Dávila, un joven de la misma edad que aparentemente tiene los recursos para lograr lo que su linaje no ha podido.
De este modo, Darwin tiene en sus manos la posibilidad de ser uno de los que saquen la cara por sus padres y tíos, pero además de no quedarse atrás de su primo Wiston, con quien hasta ahora ha compartido los mismos equipos, alegrías y tristezas.