- Monumento frente a la Asamblea vigilará a quienes allí ejercen el poder, dice Editor General de LA PRENSA
Luis Felipe Palacios [email protected]
“Dejar de publicar estas verdades sería como renunciar a mi conciencia y eso no puedo hacerlo aun a riesgo de perder todo cuanto tengo, incluso la vida”, se lee en la placa del monumento develado ayer en memoria del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en el XXV aniversario de su sacrificio.
En un homenaje celebrado frente a la Asamblea Nacional, lugar en donde cayó asesinado el Director Mártir de LA PRENSA, parte del personal del periódico hizo presencia ante un monumento con dos rústicas piedras que simboliza el legado de principios éticos y morales dejado por Pedro Joaquín.
Luis Sánchez, Editor General de LA PRENSA, explicó durante un breve discurso que la piedra simboliza la vida del Director Mártir sobre la que se funda el culto a la libertad y se levanta el edificio de la República democrática.
“En realidad tenía que ser una piedra, porque lo que conmemoramos y celebramos no es la muerte del doctor Chamorro, sino su resurrección. Y la piedra simboliza la fuerza, la cohesión, la firmeza, la plenitud, la procedencia, el origen, el destino, la historia, la perennidad y la inmortalidad”, argumentó.
Indicó que LA PRENSA decidió poner dos piedras, porque una es la base de la República pluralista y la otra es el fundamento de la libertad de prensa: “Y son piedras rústicas porque así mismo es la roca que representa el todo, y porque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal era como la piedra: sencillo, pero indestructible, íntegro y fundamental”, sostuvo.
VIGILA A DIPUTADOS
Sánchez observó, incluso, que tal vez exista hasta una misteriosa significación en el hecho de que Pedro Joaquín haya sido sacrificado hace 25 años frente a donde está ubicada ahora la Asamblea Nacional, el poder político por excelencia.
“Y por eso decidimos sembrar este monumento aquí, con las piedras de Pedro viendo hacia la Asamblea Nacional y vigilando a quienes allí ejercen el poder, acusando a los que tantas veces hacen de ese edificio, que debería ser el templo de los mejores sentimientos de la nación, un vil mercado en el que caciques políticos corruptos y pactistas se juegan con dados cargados, pedazos de la túnica de Cristo y jirones de la República”.
“En verdad, quienes pactan para saquear el botín del Estado son coasesinos de Pedro Joaquín; quienes decapitan el pluralismo político y el pluripartidismo, son coasesinos de Pedro; quienes se roban medicinas de los míseros hospitales públicos, son coasesinos de Pedro; quien desvía una donación para damnificados hacia la construcción de una terraza en su casa marina, es un coasesino del doctor Chamorro; quien hace una huaca de riquezas robadas al Estado y al pueblo, es un coasesino del Mártir de las Libertades Públicas. Y el que defiende y protege a los corruptos, quien quiera que sea y por el motivo o razón que sea, es también un coasesino de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”.
“Por eso ponemos hoy estas piedras sencillas, pero sólidas y monumentales, en el lugar más apropiado para vigilar el ejercicio del poder y como una glorificación a la libertad de prensa, que fue para Pedro Joaquín el leitmotiv de su fecunda existencia”, expresó el Editor General de LA PRENSA.
Al acto asistieron sus hijos Pedro Joaquín, Claudia Lucía, Cristiana y Carlos Fernando Chamorro Barrios, también sus hermanos Jaime Chamorro Cardenal y Anita Chamorro de Hollman.
En la tarde, doña Violeta Barrios celebró en la Iglesia Las Palmas, en presencia de sus hijos y nietos, una misa en memoria de quien fuera su esposo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Doña Violeta tuvo la compañía del presidente Enrique Bolaños y del Gabinete.
EL DERECHO A LA INFORMACIÓN
Danilo Arbilla, ex Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), dijo durante el homenaje en memoria de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que cuando asesinan a un periodista no sólo muere el derecho de pensar y expresar la información, sino que consigo muere el derecho de todas las personas a ser informadas.