Estimada Psicóloga:
Mi problema es el siguiente:
Hace como dos años me enamoré de mi mejor amiga, de casi 14 años de conocernos, pero a mí me han enseñado a decir lo que siento; siempre me gustó físicamente, pero en 1999 esa atracción física se volvía más profunda, al extremo de que me enamoré.
Decidí decírselo, pero ella tenía su novio del cual estaba enamorada y “el muchacho por cierto no la trataba bien” porque ella me confiaba todo lo que le pasaba, ya se imagina lo que sentía, pero un día decidí contarle.
La respuesta de ella fue un no, pero elogiaba todo lo que le decía, incluso un día me dijo que si yo no fuera su amigo me hubiera aceptado, después de eso nada fue igual, le dije que la mejor forma de que yo dejaría de amarla era separándome de ella.
Lamentablemente fue así, tengo dos años de no hablarle y me siento culpable, la verdad es cuando la miro todavía me da cosita, porque es bonita, pero ya no estoy enamorado de ella, a veces me siento culpable, por haber destruido una amistad tan linda, quisiera hablarle pero tengo miedo.
El otro problema es que me está pasando lo mismo pero ahora con mi prima, si le digo que me gusta tengo miedo de que pase lo mismo, ¿qué hago? Por favor aconséjeme. ¿Acaso es tan malo amar?
Respuesta:
Todas las relaciones son circunstancias con las cuales podemos hacer transacciones para construir una relación, sea ésta de amistad, trabajo, noviazgo o de pareja; y en toda forma de relación uno sólo puede hacerse cargo de lo que pone o de lo que recibe, porque lo que uno pone va estar en dependencia de lo que se tiene, así como lo que recibimos dependerá de lo que la otra persona tiene para darnos.
Cada uno de nosotros es responsable de ordenar esa información, pero muchas veces esta decisión es tomada más en función de la imagen ideal que tenemos sobre las cosas y las personas. Esto nos tendría que llevar a crear la necesidad de realizarnos un autodiagnóstico antes de iniciar una relación para aclararnos cuáles son nuestras necesidades, expectativas, conceptos y percepciones. Pensamientos y sentimientos para que a la hora de hacer la transacción, ésta sea la más equitativa posible.
En tu carta expresás: “acaso es tan malo amar”, yo en lo personal te felicito por poseer la capacidad de amar y darte el permiso de expresarlo. Recordá que el amor es una emoción auténtica, no es un objeto, está dentro de vos y lo podés compartir construyendo con otras personas momentos de amor.
Revisá por qué estás invirtiendo tus energías con dos personas que no están en la disposición de acompañarte en ese proceso, que no comparten la misma necesidad. Tal vez sea necesario que te abrás a la posibilidad de cualquier relación siendo capaz de seleccionar para tu bienestar a la persona que también quiera compartir con vos el construir una relación de pareja.
Estás a tiempo de perder el miedo y asumir en vez de la culpa que puede estarte paralizando, una actitud de responsabilidad, la cual implica asumir los costos de tus decisiones, para que no siga pasando lo que mencionás: “continuar destruyendo amistades tan lindas”.
Si para vos la relación con esa persona vale la pena, es ahora el momento para que decidás lo que en el fondo estás ansioso por hacer y se siga cumpliendo lo que aprendiste a hacer muy bien: “decir lo que siento”.