En varias zonas altas de Jinotega donde se comenzaba a cortar hasta el 10 de enero, el café se maduró más temprano de lo acostumbrado, adelantándose un mes la cosecha. LA PRENSA / L. MARTÍNEZ

Cosecha en Jinotega se adelanta un mes

Ante la falta de cortadores, empleadas domésticas se aventuran con sus hijos en los cortes Silvia González SilesCORRESPONSAL / [email protected] Angustiados se encuentran los cafetaleros del departamento de Jinotega, ante la ausencia de trabajadores para recolectar el café, quienes han acudido a los llamados a través de perifoneo por las calles anunciando la necesidad de […]

  • Ante la falta de cortadores, empleadas domésticas se aventuran con sus hijos en los cortes

Silvia González SilesCORRESPONSAL / [email protected]

Angustiados se encuentran los cafetaleros del departamento de Jinotega, ante la ausencia de trabajadores para recolectar el café, quienes han acudido a los llamados a través de perifoneo por las calles anunciando la necesidad de contratar cortadores.

Uno de los productores que enfrenta este problema, al igual que otros de la misma zona alta de Los Papales, El Tabacal, Fundadora y Agricris, es el caficultor Eugenio López López, quien confirmó que en varias zonas altas donde se comenzaba a cortar hasta el 10 de enero, el café se maduró más temprano de lo acostumbrado, adelantándose un mes la cosecha.

“De no conseguirse mano de obra rápida hay dos tipos de pérdidas: la calidad del café por la maduración y la caída temprana por las constantes lluvias y la falta de mano de obra”, dijo López.

PÉRDIDAS PODRÍAN SER DE UN 15 PORCIENTO

Por su parte Eduardo Rizo López, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega (Asocafeji), aseguró que pese a que aún no se ha medido el impacto de las pérdidas, la caída del grano se ha generalizando tanto en las zonas bajas como altas del departamento, por lo que estima que la pérdida inicial oscile entre el 10 y 15 por ciento, lo que producirá el cierre definitivo de las fincas y el continuo endeudamiento con las instituciones financieras.

“Mucha gente está acostumbrada a cortar después del 24 de diciembre y básicamente en estos momentos no hay cortadores, por lo que nos ha tocado buscar gente de otras partes del país”, manifestó Rizo.

Dijo que otro fenómeno que los afecta al igual que a los cafetaleros de Matagalpa, es la entrega de alimentos que realizan algunos organismos, por lo que hizo un llamado que mientras esté el corte no continúen con estos programas, ya que la gente tiene la cultura de no trabajar mientras se les está brindando esta ayuda.

EMIGRAN AL SUR

La familia de don Miguel Gutiérrez, es una de las innumerables donde más de alguno de los miembros han emigrado al Sur en busca de mejor suerte. Su hijo Miguel Ángel hace un mes se fue a Costa Rica ya que el corte de café es únicamente temporal y no resuelve el problema del desempleo en el país, comentó Gutiérrez.

-“Mi hijo tuvo que irse porque hay más oportunidades de trabajo, y no es porque gana más, sino que allá hay trabajo todo el año y aquí nada hace con trabajar únicamente dos o tres meses, porque después queda viviendo en calamidades”, dijo el progenitor.

-Cada trabajador contratado en una hacienda cafetalera jinotegana, devenga entre 6 y 7 córdobas por lata de café cortado, más la comida, alojamiento y transporte para viajar hasta su lugar de origen.

-En los cafetales la gran mayoría de los cortadores son mujeres, quienes han llegado a las haciendas acompañadas de sus hijos, algunas de ellas abandonan temporalmente sus trabajos de domésticas de la ciudad, para incorporarse al corte con toda su familia.

-Se estima que entre los meses de febrero y marzo en las zonas más altas se termine con la recolecta del café, avizorándose una situación más difícil para este sector productivo.  

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