La lección que ha dado Pérez

Edgard Rodríguez [email protected] ¿Qué para qué sirve un título mundial?… Bueno, sirve para lo mismo que la poesía, la música y el aroma del café, diría Borges. Sirve para el placer. Para Luis Pérez, su título podría significar el escape de las limitaciones. Para el país, sirve para la emoción. Pero además, sirve para el […]

Edgard Rodríguez [email protected]

¿Qué para qué sirve un título mundial?… Bueno, sirve para lo mismo que la poesía, la música y el aroma del café, diría Borges. Sirve para el placer.

Para Luis Pérez, su título podría significar el escape de las limitaciones. Para el país, sirve para la emoción. Pero además, sirve para el ejemplo y da prestigio.

Luis nos ha situado en la geografía deportiva nuevamente, pero sobre todo nos ha brindado una lección. Ha sabido situar sus prioridades en el lugar correcto.

¿Cuántos de nuestros boxeadores están listos para fajarse por un título mundial dentro de cinco días?… Luis lo estaba y lo probó enfáticamente este sábado.

Mientras el hombre de talento se encarga de aprovechar el tiempo, el mediocre se dedica a contemplar su paso. Evidentemente Luis pertenece a los primeros.

Y en un contexto como el nuestro, plagado de malos ejemplos, con referentes que se desploman en su primera prueba de honestidad, deseamos que Pérez emerja con solidez.

Nadie es tan inteligente para saber de qué lado irá su carrera, pero es evidente que se mueve por la senda correcta, mientras disipa dudas y levanta ilusiones.

Pérez necesita el aliento de todos, pero sobre todo necesita preservar la seriedad con que encaró este reto, que podría ser apenas del inicio de algo verdaderamente grande para él, su familia y su país.

Luis debe estar claro que el sacrificio continúa, pero que si persiste, la satisfacción le durará por siempre.

Ahora vendrán los aduladores, los homenajes y muchas actividades más que pondrán a prueba la base emocional de Luis, pero aún en su sencillez, ha probado que sabe lo que busca.

Alguien dijo que el talento que tenemos es el regalo que Dios nos ha dado, y la forma en que lo usamos es el regalo que damos a Dios.

Luis parece haberlo entendido.

Boxear es el trabajo de un pugilista y por tanto, preservarse en las mejores condiciones físicas, más que una obligación, es una necesidad para los gladiadores.

A Luis no se le pudo agarrar fuera de base. Estaba listo para luchar por su familia y sobre todo por él mismo. Estaba listo para cumplir su misión, y todos tenemos una.   

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