- Inician un refrescante año nuevo
Emilio ZambranaCORRESPONSAL/[email protected]
Miles de veraneante concurrieron el primero de enero de este nuevo año a las playas que bordean la Gran Sultana, donde año con año se produce esta tradición que viene a constituir el inicio de la temporada de verano.
A las frescas aguas de la Mar Dulce acuden principalmente ciudadanos de Masaya, Managua, y pueblos de Oriente.
En este inicio de año refrescante, los bañistas concurrieron desde las nueve de la mañana del primero de enero.
Autobuses, camionetas, vehículos livianos, y transeúntes recorrieron el Malecón que lleva el nombre de Pablo Antonio Cuadra (PAC), donde la presencia de los turistas nacionales más que extranjeros fue el aderezo del primer día del año 2003 en la oronda y colonial ciudad de Granada.
CRUZ ROJA: “TODO NORMAL”
Marvin Bonilla, director de la Cruz Roja filial Granada, dijo a LA PRENSA que no se registró ningún caso de ahogamiento, solamente atendieron “casos menores”, como intoxicaciones provocadas por bebidas alcohólicas o alimentos, “pero por lo general estuvo sano pese a la gran concurrencia de veraneantes”, agregó.
Como es una costumbre, el primero de enero de cada año, los veraneantes, a excepción de otros años, ordenadamente asistieron a divertirse en medio de un sol veraniego, utilizando algunos lanchas que ofrecieron sus servicios de paseos por las isletas desde la mismas costas del lago Cocibolca, en un servicio turístico inusual para esta fechas.
Para Bonilla, este año significó un “día ejemplar en cuanto a la conducta del veraneante, pues como es costumbre la mayoría de los adultos acostumbran excederse en el consumo de bebidas alcohólicas, pero al parecer, el turismo o más bien la cultura del turismo está calando en nuestros conciudadanos”, manifestó Bonilla a LA PRENSA.
Sin embargo, no dejaron de “llover” algunas quejas sobre todo en los consumidores de los restaurantes del parque turístico de Granada. Uno de ellos fue el señor Armengol Navas, jefe de una familia numerosa, quien se quejó del restaurante “La Costilla”, donde según él, vendían la comida como si fuese a la carta y “más bien era comida casera”, dijo.
LA PRENSA puedo constatar el menú con los servicios que no eran realmente a la carta. No obstante, la mayoría de los miles de veraneantes cargaron con sus alimentos.
[email protected]