Dr. Emilio Montes Flores.
Como macabro reflejo de nuestra triste realidad, en uno de los medios televisivos nacionales nos tocó ver en estos últimos días del año a una mujer pidiendo públicamente para poder administrarse la quimioterapia prescrita contra un cáncer de mama en etapa avanzada, porque el sistema de salud no puede proporcionársela. (Un ejemplo, de los miles de casos con los que a diario luchamos).
Por otro lado, nos damos cuenta de las estrafalarias sumas de dinero que se gastan a diario en la custodia del Dr. Alemán y para terminar de rematar por arte de magia, sale de las arcas del Estado la partida para sufragar dichos gastos, (afirmación hecha por el mismo jefe de la Policía).
Esto constituye una verdadera injusticia, vemos con impotencia como de hecho en nuestro país existimos dos tipos de ciudadanos: el ciudadano común plasmado en esta mujer enferma, que tiene que mendigar porque el Estado es incapaz de cumplir con sus obligaciones; y el otro, al ciudadano infractor de la ley, que al mismo tiempo es culpable en parte de las desgracias del primero, pero de saco y corbata al que se premia con privilegios, y que a pesar de que todo el año hemos venido oyendo los lamentos de la Presidencia de que no tienen presupuesto ( porque el mismo Dr. Alemán se los recortó), esta vez el Estado sí tiene el dinero para satisfacer las necesidades del infractor.
Este ejemplo habla por sí solo, los nicaragüenses tenemos la obligación de exigir que se nos respete, que se haga realidad el precepto constitucional de que todos somos iguales ante la ley, el Dr. Alemán debería ser recluido en cualquiera de los sitios destinados para ello y no causar gastos adicionales al Estado y por otro lado al Estado por medio de la Sra. ministra no debería de temblarle la mano para satisfacer las demandas no sólo de esta mujer enferma, sino la de todos nuestro enfermos, sobre todo la de los más pobres cansados ya de tanto contrasentido.