Adalid Cabrera Lemuz
BRASILIA/AP.-Las intensas esperanzas suscitadas por el ascenso a la Presidencia del líder sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva se vieron reflejadas ayer, cuando miles de entusiastas brasileños se agolparon para saludarlo en su ruta hacia la toma de posesión.
Decenas de miles de personas que se congregaron desde el martes en la noche en la Explanada de los Ministerios, poniendo en aprietos a los agentes de seguridad que intentaban controlar a la multitud.
Ni los oficiales de caballería pudieron controlar a la gente que hizo todo lo que pudo para acercarse a Lula.
El mandatario respondió con saludos y una sonrisa permanente a sus seguidores. Uno de ellos burló a la seguridad y logró subirse al Rolls Royce que lo transportaba para abrazarlo y llorar en su hombro.
Nunca se había visto tanta expectativa y entusiasmo en la gente en las ceremonias de transmisión presidencial. Los sucesos del miércoles se asemejaron a las recepciones de la Selección Brasileña de Fútbol después de conseguir un título mundial.
Lula rompió varias veces el protocolo para responder a los saludos de las personas. Se desprendió de su seguridad cuando ingresaba al Congreso para abrazar a uno de sus familiares venido de su natal Estado de Pernambuco.
El entusiasmo se extendió al interior del Congreso, donde parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y otros de la coalición vivaron al nuevo mandatario a su ingreso.
Lula es el primer presidente de izquierda que asume la Presidencia de Brasil los últimos 40 años. Su elección se produjo con el respaldo de más del 60 por ciento de los votos.
El sociólogo Pedro Uribe, de la Universidad de Río de Janeiro, dijo: “La pasión que despierta Lula en la gente es consecuencia de las expectativas que tiene para que mejore la situación económica y social, de la mayoría de los brasileños’’.
Agregó que esa confianza que recibe del pueblo “se constituye en una gran responsabilidad a Lula y su gobierno para no cometer errores’’.