Alan Clendenning
Brasilia/AP.-Luiz Inácio Lula da Silva se convirtió ayer en el nuevo Presidente de Brasil, pero sus promesas de poner fin al hambre y a la miseria económica serán difíciles de concretar.
Mientras decenas de miles de personas viajaron a Brasilia para asistir a la asunción del mando de Silva, sus esperanzas de cambio estuvieron salpicadas de quejas por la subida de precios de toda clase de productos de primera necesidad, desde alimentos hasta gasolina.
“Cuando voy al supermercado, veo que los precios aumentan cada 10 días’’, dijo Daniel Rideiro, un piloto de helicóptero de 55 años que llegó el martes desde Sao Paulo.
“Ignoro si esto cesará o continuará, porque Lula asume el cargo cuando el país está semidestruido’’, dijo Rideiro.
El Banco Central de Brasil dijo que esta semana se difundirá el estimado de la inflación para el año 2002, y que podría superar el 12 por ciento. La institución financiera también estimó que la inflación podría ser de casi un 10 por ciento en el 2003.
Los precios de la gasolina subieron casi un 10 por ciento el domingo. Y el Banco Central estimó que las tarifas de electricidad podrían aumentar un 30 por ciento en el 2003.
Silva, de 57 años, ex líder sindical y el primer presidente izquierdista de Brasil en 40 años, ha prometido aliviar las penurias de sus compatriotas creando más empleos y eliminando el hambre en este país de 175 millones de personas, el más grande y más poblado de América Latina.
También ha dado su palabra de que mantendrá la disciplina fiscal y que pagará los cuantiosos intereses de la deuda externa.
A medida que se iban acortando los días para su asunción, Lula trató de echar un balde de agua fría a las expectativas de sus simpatizantes.
En un discurso pronunciado la semana pasada, advirtió que los brasileños deberán afrontar tiempos difíciles, y sugirió que tal vez no pueda cumplir con las promesas formuladas durante su campaña electoral en el curso de sus primeros cuatro años en el cargo.
Pero Silva complacerá a muchos brasileños inclusive si la economía mejora ligeramente en el 2003, dijo Albert Fishlow, director del centro de estudios brasileños de la universidad de Columbia, en Nueva York.
“Lo que la nueva Administración intenta hacer es atenuar el entusiasmo indicando que el 2003 será difícil’’, indicó Fishlow. “Creo que eso demuestra la astucia política’’ de Lula, añadió.