Claudio Morales, propietario del hotel donde se hospedó el pítcher cubano José Ariel Contreras.LA PRENSA/M. ESQUIVEL.

Contreras cambió suerte de un hotel

Ejecutivos del equipo de Boston, que trataban de firmar al cubano, gastaron diez mil dólares en cinco días rentando hasta las habitaciones sobrantes Wilder Pérez [email protected] Diciembre del año 2002 será por mucho tiempo un mes inolvidable para el dueño y los trabajadores del hotel Campo Real, de Managua, porque la estadía del lanzador cubano […]

  • Ejecutivos del equipo de Boston, que trataban de firmar al cubano, gastaron diez mil dólares en cinco días rentando hasta las habitaciones sobrantes

Wilder Pérez [email protected]

Diciembre del año 2002 será por mucho tiempo un mes inolvidable para el dueño y los trabajadores del hotel Campo Real, de Managua, porque la estadía del lanzador cubano José Ariel Contreras les cambió la suerte de forma repentina.

Antes del nueve de diciembre, el hostal no tenía más publicidad que un pequeño anuncio en las páginas amarillas de la guía telefónica, pero de súbito se hizo famoso.

Tres días después, cientos de personas hablaban del hotel, pero pocos conocían su ubicación. Todo fue porque la estrella del béisbol cubano se apareció un día a las 5:00 de la tarde, sin que nadie se percatara allí de quién era, hasta dos días después.

“Vino de repente, hizo una reservación a nombre de su apoderado (Jaime Torres). No nos dimos cuenta de quién era hasta que salió en los periódicos (dos días después)”, recuerda Claudio Morales, dueño del establecimiento.

La sorpresa fue agradable, pero más agradable fueron las ganancias. Aunque Morales se niega a dar cifras, dijo que los ingresos del hotel subieron en 60 por ciento durante las primeras dos semanas de estadía de Contreras.

“POR FAVOR, NO SE VAYA”

Las ganancias eran tan prometedoras, que Morales pidió a Contreras que no se fuera de su hotel antes de Navidad y, a cambio, le ofreció una cena “bien jalada”. Pero todavía se la debe y harán la cena, con todos los empleados, antes que Contreras se vaya para Estados Unidos.

Sólo los ejecutivos del equipo de Boston, que trataron de firmar a Contreras, gastaron diez mil dólares en cinco días por la renta de las habitaciones vacías que sobraban en el Campo Real, para que nadie más entrara.

Morales evitó especificar cuántas habitaciones estaban ocupadas. De lo que sí está seguro es que no tendrá otro mes como este diciembre. “Ha sido el mejor mes del hotel desde su fundación; él (Contreras) dice que estará viniendo, ojalá y Dios quiera que se cumpla”, comentó el propietario.

Las ganancias también fueron en publicidad. “Ahora recibimos constantes llamadas de periodistas de New York y de todas partes de Estados Unidos”, asegura Morales.

HASTA PATADAS

El gerente de los Medias Rojas de Boston, Theo Epstein, pateó una de las puertas del hotel cuando se dio cuenta de que el cubano Contreras había firmado con el equipo de los Yanquis. De no ser por las ganancias que obtenía, “se lo habría cobrado”, dijo Morales refiriéndose al daño que le provocó al inmueble.

La madrugada del 24 de diciembre fue la más movida. Contreras recibió a medianoche la primera oferta de New York. Los ejecutivos consultaban por teléfono y moldeaban el contrato, sacando números en sus computadoras portátiles, hasta que el lanzador firmó con los “mulos”.

Cuando se realizó la conferencia de prensa, el 24 por la mañana, José Ariel tenía dos camisetas, una de los Marineros y otra de los Yanquis. La única que le pertenecía de verdad era la primera, incluso tenía su apellido y el número 52 en la espalda. La de New York se la habían prestado.

“Los Marineros me traían una camiseta, me llevo muy bien con su representante y sin compromiso, simplemente me obsequió la camisa y yo se lo agradezco”, dijo el cubano. La que exhibió de los Yanquis pertenece al scout de esa organización, Edgard Rodríguez.

Claudio Morales sólo puede agradecer a Dios. “Para nosotros es algo grandioso tener un pelotero de esos, ojalá que se repita, que no creo que se vaya a repetir, de tener a alguien tan famoso como él”, comentó.

COMO EN CASA

José Ariel Contreras está en la habitación número uno del hotel Campo Real, la que cuenta con juego de sala, televisor de 40 pulgadas, una cama king y otros muebles de lujo.

-El lanzador dijo a LA PRENSA que se siente tan bien allí que “es como si no estuviera en un hotel; es un lugar tan acogedor y los trabajadores me han acogido tan bien, que me siento como si estuviera en mi propia casa”.

-“Vinieron presidentes de la organización y vicepresidentes, los jefes de scouts de cada organización y fueron muchas las organizaciones que se interesaron en mí, eso me alegró y ahora es un compromiso, creo que debo prepararme para no defraudar esa confianza que han depositado en mí”, expresó Contreras.  

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