- El desastroso estado de los caminos rurales se convirtió en un calvario para el titular del MTI, Pedro Solórzano, durante el 2002 a tal punto que en determinado momento fue el ministro más cuestionado
Moisés Martí[email protected]
El desastroso estado de los caminos en el Norte y la Costa Atlántica del país resultó un problema tan grave para Pedro Solórzano, ministro de Transporte e Infraestructura, que incluso le valió ser el protagonista de la trifulca más famosa del año, al ser increpado por dos diputados liberales que “pedían su cabeza” alegando incapacidad para ejercer el cargo.
Y es que si hubo un ministro que fuese cuestionado por políticos, alcaldes y empresarios, ese fue Solórzano. El calvario para el titular del MTI empezó de forma silenciosa en marzo de este año, cuando los alcaldes de Chontales demandaron la rehabilitación del trayecto San Lorenzo-Múhan, sobre la carretera al Rama, el cual ya había ocasionado pérdidas humanas y materiales debido a los accidentes de tránsito.
Los alcaldes aseguraron en ese momento que Solórzano les prometió que ese tramo de carretera ya estaba licitado para su reparación y que incluso estaba a punto de concluir otro tramo comprendido entre San Benito y San Lorenzo. Sin embargo, el diluvio de demandas se desató con mayor fuerza.
Esta vez los reclamos vinieron de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS). Los 145 kilómetros de la carretera que va de Bilwi hacia el Río Coco están intransitables y los transportistas desesperados. La distancia que recorrían en dos días, debido al mal estado de los caminos, era recorrido en tres.
Los dueños de las unidades de transporte colectivo comentaron que tenían que ir reparando los amortiguadores, la dirección del vehículo y carrocería mientras realizan el viaje. Los concejales de las comunidades se quejaron del abandono de las instituciones gubernamentales. “El gobierno de (Enrique) Bolaños es un irresponsable, sólo cuando andan en campaña política es que se acuerdan que existimos”, dijo en una ocasión el concejal regional de Río Coco, Elvis Mora.
ECONOMíAS LOCALES AFECTADAS
Aparte de las quejas de los transportistas, el problema de los caminos empezó a afectar la productividad de la zona. Las cosechas de arroz y bananos de las comunidades indígenas, no salen debido a que los tramos de carretera que comunican con sus pueblos están destrozados.
Muchas son las comunidades afectadas: San Carlos, Francia Sirpi, Mos, Leymus, Andrés Tara, San Alberto, Santa Isabel, Azan, Santa Martha, Sisin y La Esperanza, todas del municipio Waspam-Río Coco.
LA PRENSA hizo eco de todos esos clamores y las fotos de vehículos atascados en el lodo y barro eran constantes en las páginas principales del periódico.
LLUVIAS AGUDIZARON PROBLEMAS
El calvario continuó. Las constantes lluvias de septiembre y octubre agravaron el estado de los caminos e impidieron cualquier obra de reparación.
En la carretera entre Río Blanco y Rosita, se contabilizaron más de 30 pegaderos, entre los que se destacan los de Wilicón y el de Ojo de Agua. Como una especie de retorno al pasado, los bueyes y caballos se convirtieron en una alternativa ante el desastre de las redes viales. “Ni siquiera los camiones del Ejército de Nicaragua pueden pasar por los pegaderos”, dijo Pedro Rivas Mendoza, delegado de la Alcaldía de Rosita.
Incluso el servicio eléctrico de Rosita fue afectado debido a que la planta de energía que abastece a esa localidad se quedó sin combustible, debido a que los camiones cisternas que llevan diesel se atascaban en los “pegaderos” de Ojo de Agua.
En esa ocasión, Solórzano prometió que para diciembre estaría resuelto el problema de la vía de acceso al Triángulo Minero y Puerto Cabezas, alegando que problemas presupuestarios impedían la rápida ejecución de los proyectos. Pese a las promesas de Solórzano, los problemas continuaron.
La producción de café, la leche y hortalizas de las zonas de Boaco, Chontales y Jinotega, se perdían debido a las malas condiciones de carreteras y caminos rurales. Cifras oficiales del MTI, indicaron más de 600 kilómetros entre carreteras y caminos en mal estado.
ARGUMENTO DE PRESUPUESTO SE REVIERTE CONTRA SOLÓRZANO
Solórzano mantuvo su discurso de falta de presupuesto para la reparación de caminos e incluso lo dramatizó. “Yo le dije al Presidente (Enrique Bolaños), no los tengo, voy a ver de dónde me cacho los riales, porque la situación es la falta de dinero, pero hemos ido haciendo magia, no se puede hacer mucho con 32 millones de córdobas; ése el presupuesto, ésa es la realidad, eso es con lo que contamos”, declaró Solórzano a LA PRENSA un 21 de noviembre.
Sin embargo, en un informe presentado ante la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, Solórzano le expuso a los diputados que el MTI no había ejecutado 165.9 millones de córdobas aprobados del presupuesto de este año. Dijo que no se ejecutaron varios proyectos de construcción y que estos se realizarían a inicios del 2003.
El argumento de la falta de presupuesto, a como se dice popularmente, “le salió caro” a Solórzano. En primer lugar, esto fue interpretado como una contradicción a su anterior argumento de falta de presupuesto. Asimismo, los diputados criticaron la no ejecución del presupuesto mientras los productores del Norte del país se encontraban con sus vehículos atascados en el lodo.
A raíz de esto, la supuesta incapacidad de Solórzano para manejar el MTI se convirtió en lo único en lo que estuvieron de acuerdo la bancada liberal y sandinista de la Asamblea Nacional.
Los diputados exigieron que el ministro presentara un informe sobre la ejecución del presupuesto del MTI y así justificar el abandono de los caminos rurales. Curiosamente, estas presentaciones también estuvieron llenas de “hoyos” como los caminos que tenían en dificultades a Solórzano.
PRESENTACIONES AGUJEREADAS
La primera vez que Solórzano se presentó en la Asamblea Nacional no brindó su informe debido a que se molestó por la supuesta impuntualidad de parte de los diputados para acudir a la exposición.
Esto enardeció más a los parlamentarios, que exigieron una reprogramación de la presentación y amenazaron incluso que si no se sentían satisfechos, pedirían su destitución como ministro.
“Que nos explique cómo interpreta la Ley de Presupuesto, porque dice que tiene una ‘huaca’ de 160 millones de este año, que los van a usar el próximo año. Eso demuestra una total incapacidad. ¿Cómo vamos a poner un Ministerio tan importante, en las manos de alguien que ni siquiera conoce la Ley de Presupuesto? Eso demuestra la incapacidad del ministro”, sentenció en ese momento el liberal Wilfredo Navarro.
Llegó el día de la presentación, el 10 de diciembre. El canal 12 de televisión realizaba una trasmisión en vivo de la presentación de Solórzano. Nicaragua estaría atenta de la exposición ante los diputados del ministro más cuestionado del año.
Para Solórzano, le resultaba más difícil que organizar uno de sus tradicionales Ben-Hur, pero seguramente no se imaginaba que resultaría un regreso a sus tiempos de “chavalo peleón”.
Al iniciar su presentación, Solórzano fue recriminado y empujado por los diputados Enrique Quiñónez y Maximino Rodríguez, desembocando en un altercado que empañó la presentación y desprestigió aun más la figura de los parlamentarios. Mientras funcionarios del MTI calmaban a Solórzano, toda el ala arnoldista de la bancada liberal exigía a gritos la interpelación del ministro.
Luego del incidente, Solórzano un poco más calmado, subió al mezanine del edificio del Poder Legislativo y realizó su presentación ante las bancadas sandinistas y Azul y Blanco. Pero esto tampoco fue sencillo, por que los sandinistas expresaron su clara insatisfacción por el informe presentado.
Ante lo grave de la situación de los caminos, Solórzano se reunió con alcaldes del Triángulo Minero para pedir al Gobierno que declare “estado de desastre” en la zona. La intención es destinar recursos extra presupuestarios para la reparación de 343 kilómetros de caminos destruidos. Los alcaldes de los municipios afectados respaldaron totalmente la solicitud de Solórzano. Mientras esto se vislumbra, los atolladeros continúan en los caminos rurales del norte del país, esperando lo que depare el 2003.
EL FOMAV
-Durante todo lo que ha sido la crisis de los caminos, el titular del MTI, Pedro Solórzano, enarboló como una panacea la aprobación del Fondo de Mantenimiento Vial (Fomav). Solórzano, con el respaldo de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, pasó todo el año llamando a los diputados a que aprobarán la reglamentación del FOMAV, lo cual significaría el destrabe de más de 130 millones de córdobas que los organismos financieros prometieron al Gobierno para llevar a cabo esta iniciativa.
-Según el MTI, con la implementación del Fomav, las carreteras pavimentadas tendrían su mantenimiento asegurado, significando un ahorro para los transportistas y demás conductores.
-Asimismo, con esta iniciativa supuestamente se aportaría un 80 por ciento de fondos a los municipios para reparar las carreteras intermunicipales.
-La principal fuente de ingresos que tendría el Fomav es el pago de un peaje establecido sobre el Impuesto Específico al Consumo (IEC) del combustible.