Juanita tiene ocho años y un sueño por cumplir: ser bailarina. Ella aparentemente no tiene ningún impedimento físico que le dificulte lograr su sueño, es más, tiene lo más importante: unas ganas inmensas de cumplirlo, pero tiene un factor determinante en su contra.
Juanita es portadora del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Con el paso de los años, el SIDA consumirá su cuerpo.
La herencia que recibieron de sus padres, niños como Juanita, es la mortal enfermedad. Son historias como las de esta niña, las que motivan a Rita Arauz, fundadora de la Fundación Nimehuatzin, a trabajar por aminorar el drama de las personas enfermas de SIDA.
Arauz, desde Fundación Nimehuatzin, introdujo a los programas de este organismo no gubernamental, la Campaña Escolar sostenida por donaciones de personas que quieren hacer menos palpable la doble tragedia de estos niños: ser pobres y estar enfermos de SIDA.
“Cuando los padres tienen el VIH sufren de muchos problemas económicos. A estos menores se les entrega mochilas, cuadernos, uniformes, todo lo que necesitan, colegiatura, transporte”, explica Arauz al referirse al apoyo que se le brinda a estos menores.
Una de las mayores dificultades que tienen los niños enfermos de SIDA es el alto costo de los tratamientos, los cuales oscilan entre 1,000 dólares mensuales por tratamiento.
“Desafortunadamente no hemos podido conseguir antirretrovirales para el virus, esto se vuelve un problema porque como Fundación, nosotros dependemos de donaciones, tenemos que tener la seguridad que será una ayuda sostenible, si no se vuelve un problema ético darle o no continuidad al tratamiento”, afirmó Arauz, quien durante 13 años ha dirigido este organismo.
A criterio de Arauz, el punto de apoyo más importante para los portadores del virus es la familia, ya que en esta buscan el apoyo económico y emocional que necesitan.
Es ese apoyo familiar el que ha evitado que se tenga que buscar asilos para los niños que quedan huérfanos producto de la enfermedad, ya que al fallecer los padres, generalmente uno de los familiares se responsabiliza por el menor, explicó.
“Los problemas emocionales afectan los problemas inmunológicos de las personas, si la persona tiene problemas económicos, de violencia en su casa, de alcoholismo, el apoyo es necesario, también se busca brindar asistencia legal.
Para esta Navidad, unos 60 niños y niñas, huérfanos, portadores del virus y familiares de enfermos de SIDA, recibieron el regalo de no sentirse discriminados por su condición o la de sus padres, al compartir entre ellos con una alegre piñata, el mejor regalo de Dios: La vida.