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“Yanquis derrotan a los Medias Rojas y atrapan a José Ariel Contreras”, fue un titular común en Nueva York y en Boston, mientras Theo Epstein salía disparado con las manos vacías y Gordon Blakeley metía en su maletín el contrato de Contreras.
¿Quién dice que perdió Boston?
Sin Contreras disponible, los Medias Rojas están concentrando todos sus esfuerzos en conseguir al poderoso y efectivo tirador derecho dominicano Bartolo Colón, material negociable por los Expos de Montreal.
Cierto, para entregar a Colón los Expos necesitan al antesalista de grandes proyecciones Shea Hillebrand, ya titular con Boston, y al pitcher de posiblemente brillante futuro Casey Fossum.
“Difícilmente soltaremos a esos dos peloteros”, había advertido Theo Epstein, pero, ¿acaso París no valía una misa?
Si Boston junta a tres probables ganadores de 20 juegos, como lo son Pedro Martínez, Derek Lowe y Bartolo Colón, los Yanquis con todo y Contreras estarán obligados a dormir cada día con sus barbas en remojo.
¿A quién apostarían ustedes en una serie de fin de semana o un play off corto con esos tres pitcheres enfrentando a Mussina, Contreras y Clemens, o cualquier otra variante de los Yanquis?
La importancia de la profundidad del pitcheo ha sido el factor decisivo para el dominio ejercido por los Bravos a lo largo de una década en su zona de la Liga Nacional… Siempre fue demasiado la presencia autoritaria de Maddux, Glavine y Smoltz, para todos los retadores de Atlanta.
Ahora, Colón tiene 27 años, cuatro menos que el registro oficial de Contreras, y viene de ganar 20 juegos en 2002, 10 de ellos con Cleveland, y los otros 10 con Montreal, es decir, demostrando poder prevalecer en cada liga, con el bateador designado o sin él.
¿Colón o Contreras? ¿A quién tomarían ustedes de tener a los dos disponibles? ¿Hubieran continuado los Yanquis en busca de Contreras de haber aceptado los Expos a Nick Johnson, Juan Rivera y el Duque?
El cambio no se realizó porque Montreal solicitaba de los Yanquis el salario de Hernández, y eso, para la gente de George Steinbrenner, era demasiado.
El tiempo dirá la última palabra.