- Pese a las rupturas y bajas
ventas, Vilma Palma e Vampiros siguen en pie de lucha. En exclusiva con “Aquí Entre Nos” refieren sus fracasos, planes y sueños…
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La tarde va rumbo a su fin. Sin embargo, para Vilma Palma e Vampiros el día apenas empieza. Son las tres de la tarde y ellos a duras penas consiguen levantar el sueño para devorar el primer plato del día.
La noche anterior los ha dejado “baqueteados”, justifican. Primero la demora de cuatro horas en Honduras, luego el viaje, después los ensayos de más de dos horas, la preparación previo al concierto del 14 de diciembre en Plaza Maya, la velada en sí y la acostumbrada celebración que se extendió hasta entrada la madrugada donde bebieron y —según comentan— vieron lindas mujeres.
Esto sin contar que los tres días anteriores, debieron recorrer por tierra el camino que lleva desde Guatemala hacia Honduras, donde ofrecieron seis conciertos en total. Luego de dormir en las aduanas.
De manera que el “humor” de los ocho integrantes de la agrupación, no es el de los eufóricos “vampiros”. Sin embargo, están prestos para la entrevista, aunque todos dan por hecho que quien llevará la batuta, es Mario Gómez, el vocalista y líder de la banda.
“La verdad es que estamos tan cansados que sólo queremos dormir. La gira ha sido agotadora sobre todo por los organizadores de Guatemala y Honduras, que por lo visto desconocen el trabajo de bandas”, dice de inmediato Gómez, mientras corta varios pedazos de carne.
¿Qué tal los resultados del “tour” musical?
“Bueno, con menos o más gente los siete conciertos que brindamos en esta corta gira que incluyó a El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua han sido súper buenos.
Particularmente en este último país, donde la gente nos impresionó con su acogida. Es que mira, acá todo inició bien porque hubo un eficaz trabajo de los organizadores locales y la producción fue extraordinaria. Estamos muy sorprendidos, especialmente porque la gente de acá conoce bien nuestra música.
Hace siete años, visitaron el país. Sin embargo, no brindaron ningún concierto ¿qué paso en aquel entonces?
“Bueno, me acuerdo que bajamos del avión, nos fuimos al Camino Real y nos encontramos con que el show se había suspendido, no sé si fue porque la entrada era súper cara o por el promotor o la lluvia. Eso fue hace siete años, yo no tengo un recuerdo exacto de lo que pasó.
En ese entonces Vilma Palma estaba en pleno apogeo, ahora no tanto. ¿Qué los motivó a aventurarse por estas tierras?
“En la gira nos ofrecieron venir acá y dijimos vamos a tocar. Claro no pensamos que la banda estuviera tan pegada acá, especialmente en los pibes (adolescentes) de 18 a 20 años. Yo en lo personal me llevé esa sorpresa ¡enhorabuena!”.
¿Qué manejaban sobre el país?
“No mucho. Aunque ahora que estamos acá le veo similitud con el resto de países centroamericanos… ya tenemos idea de su cultura”.
¿A eso obedeció el hijuepu… zo que dieron en el concierto?
“No. Fue mi culpa, yo soy muy desubicado, un tarado de la cabeza. La palabra se me salió. No tuve intención de ofender a nadie. Créeme así soy, tómalo o déjalo”, recalca dejando a un lado los cubiertos.
CON NUEVO HIJO
Luego hace una pausa, mientras admite que los Vilma Palma, aprovecharon la estadía en Centroamérica para promocionar su última producción “Volver a Comenzar”, que ya está puesta en el mercado americano.
“Con este material —indica y prosigue— estamos renaciendo. El disco contiene doce canciones, cuyas composiciones son de mi autoría, y tres remi. En realidad este material tiene la misma esencia de los albúmenes anteriores. Es decir, lleva la misma onda pop. Aunque tiene algunos cambios en el sonido”.
¿Cómo va la acogida?
“Por lo que puedo palpar, y no lo quiero quemar, el primer corte (Volver a Comenzar) está empezando a andar. Si Dios quiere, vamos a sacar un DVD para la venta a través de Internet y de paso, estamos terminando el video del tema”.
Eso significa que van con buen paso, teniendo en cuenta que entre 1997 y 2001 no tuvieron producciones fructíferas y aparentemente estaban fuera…
“Mira, hay una cosa que quiero dejar bien en claro, nosotros nunca nos perdimos. Siempre hemos estado creando. Lo que pasó fue que en ese tiempo tuvimos cambios de disquera y de manager. Además, hace dos años la banda original se separó en Rosario (ciudad de donde son originarios).
Fue entonces que junto a Gerardo Puglianni decidimos irnos a Estados Unidos y es allí donde empieza de nuevo el rollo de Vilma Palma, con nueva gente y nuevo disco”.
Tras este material, ¿cuál es el próximo paso de Vilma Palma?
“En estos momentos estamos sonando el disco. Tenemos un show en Los Ángeles, vamos a terminar el tema del video. Luego pensamos pasar las fiestas de la Navidad en casa (Argentina), que ya se extraña muchísimo.
Imagínate tenemos diez meses de no ver a los nuestros. Por eso nos vamos a quedarnos todo enero con ellos y a finales del mes, partiremos de nuevo a Los Ángeles para arrancar la gira que ya estamos cuadrando por todo Estados Unidos, por toda América”, adelanta.
SUEÑOS DE PROVINCIANOS
En los últimos nueve años, Vilma Palma admite no haber cambiado mucho: se siguen viendo como incomparables con otras bandas (especialmente con Maná al que respetan mucho) y siguen odiando a la cumbia comercial.
“Este ritmo es un fenómeno social con muy malos hábitos ya que propone el robo, la desobediencia civil… no es como hablar de la cumbia colombiana, o de Los Palmera, en Argentina, que sí tienen contenido”, interrumpe Gerardo.
A propósito de fenómenos sociales… ¿hasta qué punto la situación de Argentina ha afectado a la banda?
“Yo soy argentino hasta la muerte. Amo a mi país y lo único que puedo decir es que la culpa no es del pueblo sino de los gobernadores y de la gente que estuvo en el gobierno, la cual no sirve para nada.
Mira, Argentina es el calvario del pueblo. Tengo 41 años y he vivido como cinco crisis en la historia. Pienso que éstas van a seguir porque el problema es de idiosincrasia. Mi país no tiene idiosincrasia de pueblo como ocurre con México…
Nosotros no somos unidos como país porque venimos de inmigrantes: polacos, italianos, españoles. Es todo un crisol de razas, donde sobrevive el más fuerte. Eso es Argentina. En este momento estamos pasando la peor crisis pero vamos a salir de esto, Vilma Palma va seguir”.
Usted suena muy a la izquierda. Inclusive el origen del nombre de la banda, tiende a pensar que sí lo son…
“No, no. No somos comunistas. Simplemente el nombre del grupo lo tomamos porque necesitábamos llamarnos de alguna forma. Inclusive Vilma Palma e Vampiros lo tomamos de un amigo. En otras palabras nosotros se lo robamos (en el buen sentido de la palabra). Y hoy seguimos pa´delante, con una puerta que se nos abrió en Los Ángeles y que pensamos aprovechar”.
¿Hasta dónde?
“Hasta donde se pueda. Vamos a ir donde haya mercado. Aunque Tengo el sueño de hacer una gira en mi país con esta nueva banda. Esto es algo que quiero cristalizar. Incluso lo que más quisiera es tocar en mi ciudad (Rosario), allí quiero llegar”.
¿Y a Nicaragua cuándo esperan volver?
“Tenemos toda la disposición de regresar. Pero esto dependerá de las propuestas y de las giras que organicemos”, acaba puntualizando el líder procurando saborear el vino blanco de mesa.
NUEVO INTEGRANTE
En esta gira, por la región centroamericana, Vilma Palma integró a su banda al guitarrista Rolando López, de origen guatemalteco, quien anteriormente era uno de los chavalos más destacados en su país.
López se enrumbará a Los Ángeles donde compartirá departamento con Gerardo. Una de las ventajas del joven guitarrista es que fácilmente se engancha con el estilo de los vampiros. “Además, tiene talento y ganas de tocar”, dice Gómez.