- Falta de financiamiento, afectaciones por diversas enfermedades fungosas en los cafetales, la temprana maduración del café, la falta de cortadores
para levantar la cosecha del ciclo 2002-2003 y la incertidumbre de poder, o no, conservar sus propiedades, tienen al borde del abismo a los productores cafetaleros del norte del país
Luis Eduardo Martínez M.María Antonia López [email protected]
El punto “pico” de la cosecha cafetalera ya inició en algunas zonas intermedias y “entramos a la cosecha con un cuello de botella de cero reales”, expresa el productor Rafael Tijerino Haslam, añadiendo que, para levantar la cosecha, se requiere de mano de obra, sacos, canastos, reparación de maquinarias, llantas para vehículos, combustible, alimentación adelantada y, por supuesto, dinero para pagar las planillas de los cortadores y demás trabajadores de las fincas.
La situación en los cafetales matagalpinos no es nada fácil, y para el presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat), Frank Lanzas Monge, “este año (2002) ha sido uno de los más negros para la caficultura, no sólo por los bajos precios internacionales del grano, sino que hemos visto el abandono total por parte del Gobierno para encontrar una solución real al problema de la caficultura”.
“GOBIERNO NOS EMBARCÓ”
Durante la época del precorte, muchos productores contrataron a obreros agrícolas que habían estado en los plantones, bajo el programa de alimentos por trabajo que ofreció el Gobierno, al firmar los denominados acuerdos de Las Tunas, suscritos el 13 de septiembre.
Dentro de ese programa, los obreros agrícolas recibirían paquetes alimenticios cada quince días, mientras, los cafetaleros les pagarían 30 córdobas diarios, dinero que sería desembolsado, en una especie de préstamo a los productores, por el Gobierno de la República.
Sin embargo, “el Gobierno nos embarcó porque nos dijo que esa plata estaba lista y nunca nos la dieron. Nos embarcaron porque toda esa plata se le debe a la gente que trabajó durante el precorte”, dice Tijerino Haslam.
DÉFICIT DE CORTADORES
Se estima que por cada 10 quintales de café se requiere de un cortador y, según cálculos de Asocafemat, este año la producción nacional no alcanzará más de 750 mil quintales, de los que corresponderían entre 280 y 300 mil quintales para Matagalpa, estimándose la necesidad de unos 28 a 30 mil cortadores.
En este sentido, además de estar descapitalizados, los caficultores lamentan el enorme déficit de cortadores y aseguran que “nadie tiene ni siquiera el 50 por ciento de los cortadores que necesita para levantar la cosecha”.
Tal situación se debe, según Tijerino Haslam, a que los obreros agrícolas de las zonas cafetaleras fueron beneficiados por el plan libra por libra, implementado por el Gobierno.
“Hay cosas que por un lado son buenas, pero que te perjudican por otro lado”, expresa Tijerino Haslam, aduciendo que los programas gubernamentales no fueron bien planificados y “no se contó con que esa gente ya no iría a cortar”.
Otra causal del déficit de cortadores la constituye la descapitalización misma de los dueños de haciendas y fincas cafetaleras, pues nadie se atreve a ir a cortar café a una finca donde le pagarán muy poco o no le pagarán del todo.
Mayoritariamente, los cafetaleros ofrecen pagar cinco córdobas por cada lata de café cortado, aunque algunos productores, desesperados por la situación que enfrentan, han ofrecido entre siete y ocho córdobas por lata.
De no conseguir financiamiento, los caficultores optarán por vender las cosechas para pagar a los obreros, lo que según Tijerino Haslam no constituye desviación de prenda porque “el dinero se invierte en la misma propiedad”.
HOY ESPERAN CORTADORES
Aunque Buenaventura Gutiérrez, dirigente de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafe) dijo que esperan la llegada de los cortadores para hoy, ya que tradicionalmente, los obreros esperan que concluya la Navidad para integrarse.
Agregó el dirigente que la ausencia de brazos para el corte fue un tema advertido al gobierno, cuyos representantes se comprometieron a hacer un llamado a los obreros para que se integraran al corte, sin embargo, eso no sucedió
“La ventaja en estos días es que la lluvia ha cesado y el café ha detenido la maduración acelerada, ya que este año se adelantó”, dijo Gutiérrez.
Igual situación se presenta en Jinotega, donde la escasez ha promovido el aumento del precio de la lata cortada pasando de cinco a siete córdobas, además de implementar el sistema de “fajina” el cual consiste en pagar aún más del valor establecido y entregar el dinero al obrero el mismo día, sin esperar la catorcena tradicional.
Por su parte , Róger Chávez, productor de Jinotega sostuvo que si bien el problema de mano de obra puede repercutir en la baja producción, no se puede generalizar, ya que la maduración en las zonas más bajas es más acelerada que en las altas.
Estimó que hasta en los próximos días se puede lograr una valoración sobre el estado de las cosechas, probablemente las que maduraron primero y no fueron cortadas podrán sumarse con pérdidas.
GRAVES AFECTACIONES
“Por la falta de mano de obra, el café se está cayendo y, para colmo de males, está saliendo altamente vano”, dice Tijerino Haslam, añadiendo que las afectaciones por la broca “nunca en la historia se habían visto tan grandes”.
Actualmente, las afectaciones por broca se estiman entre el 11 y el 15 por ciento de la producción cafetalera que además está siendo afectada por enfermedades fungosas como la antraxnosis y la cercosprosa.
Según los caficultores, estas enfermedades surgen por la falta de fertilización y mantenimiento a los cafetales y los cafetos “están débiles”.
“En el caso del café afectado por la broca, ni siquiera te da broza, se pierde totalmente y esto reduce sensiblemente la producción”, expresa Tijerino Haslam.
Los cafetaleros aducen que este año los cafetales quedarán peor que el año pasado y será mucho más difícil poder darles mantenimiento.
En tamaño, el grano de la presente cosecha está saliendo un poquito más pequeño que el grano cosechado el año anterior y mucho grano está saliendo “vano” por la falta de fortaleza de los cafetos.
“En los años 70, para completar un quintal de café oro era necesario cortar 20 latas de café oro. Hace dos años, 22 latas cortadas significaban un quintal oro y, actualmente, es necesario cortar 24 latas para completar un quintal de café oro”, explica Tijerino Haslam.
MÁS COSTO Y MENOS PRODUCCIÓN
Por cortar un quintal de café, el cortador devenga aproximadamente 120 córdobas y se estima que el caficultor invierte de 2 a 2.50 córdobas en la alimentación del cortador por cada lata que éste corta. A esto se suma los salarios que deben pagar a cocineras y ayudantes de cocina.
-Además, los cafetaleros deben pagar salarios a los capataces, patieros, ayudantes, choferes, apuntadores, costos de beneficiado húmedo (estimados en unos 6 dólares por cada quintal), transporte, beneficiado seco y gastos de comercialización.
-El presidente de Asocafemat, Frank Lanzas Monge, considera que poco a poco, “la caficultura en Nicaragua está siendo condenada a desaparecer”.
-Datos oficiales indican que la cosecha cafetalera del ciclo 1999 – 2000 alcanzó la cifra de dos millones 83 mil 250 quintales; durante el ciclo 2000 – 2001 se registró la cosecha récord de café al cosecharse dos millones 106 mil 560 quintales.
-Sin embargo, durante el ciclo 2001 – 2002 la cosecha cafetalera apenas fue de un millón 260 mil quintales y para el ciclo 2002 – 2003, la cosecha se estima en menos de 750 mil quintales, cuando el potencial productivo de Nicaragua, en el rubro café, se estima en dos millones y medio de quintales.