- Comerciantes se quejan de malas ventas
Gabriel Sánchez [email protected]
San Rafael del Sur.- Mientras las gaviotas acechaban una lancha que salía del mar con pescado fresco, Karla Carvajal aprovechó su visita a las playas de Masachapa para comprar algunos de los peces que salían. Se ahorró más de 100 córdobas en los cuatro atunes que compró, dice, porque le costó veinte córdobas cada uno, cuando en el supermercado paga más de 50 por la unidad. Y es que, al igual que ella, miles de veraneantes compraron como pan caliente el pescado fresco que salía.
Los más vendidos fueron la anguila, que cuesta unos siete córdobas la libra, la macarela que vale ocho córdobas la libra. Un atún mediano a 20 córdobas la unidad, el pargo, cuya libra oscila entre los 18 y 20 córdobas, y las langostas, que pueden ser compradas en 40 córdobas la libra.
Danilo Vivas, encargado de la embarcación “Hellen Johana”, dice que aunque la pesca se mantiene, algo que aprovechan en estas fechas es vender pescados en la playa y pasear a la gente, ya que por tan sólo cinco córdobas un pasajero podrá disfrutar de un viaje dentro del mar.
Además de disfrutar del paisaje de las gaviotas y pelícanos que se pelean por comer los peces que los pescadores usan como carnada, también es común observar las redes repletas con productos del mar listos para comercializarlos.
Sin embargo, las expectativas de ventas de los pescadores no son tan grandes como las de los vendedores de restaurantes, quienes afirmaron que la situación que atraviesan ahora es compleja, por lo difícil que les resulta vender.
Ruth Luna, dueña del restaurante “El Summer”, dice que ni siquiera puede proyectar cómo estarán las ventas del próximo año, porque los días indicadores del mes (previstos como de mejor venta) que son el ocho y el 25 de diciembre han sido “muertos”.
El año pasado vendíamos más de 30 mil córdobas cada uno de esos días, ahora no voy ni por los cuatro mil”, asegura.
En las playas ayer se observaba que en unos casos la gente únicamente está comprando la comida en los restaurantes. Las bebidas gaseosas y alcohólicas las llevan de sus casas. “Porque resulta más barato”, según afirmó la veraneante Zela Ruiz.