- Perecederos suben, granos se
mantienen, mientras las luces navideñas siguen esperando compradores - Oriental y Central (Huembes)
estaban ayer a la espera del
grueso de la clientela
María Antonia López M. [email protected]
En dos de los principales mercados capitalinos, los comerciantes esperan que el desborde de clientes se haga efectivo hoy, por la costumbre de hacer las compras a última hora, unos por tradición y otros por garantizar la frescura en los productos perecederos. Pero a todos los lleva un solo objetivo: el afán de celebrar, en la medida de sus posibilidades, la Nochebuena.
El Mercado Central, conocido como Roberto Huembes, lucía un poco desanimado, los galerones que en años anteriores se veían atestados de compradores, ayer estaban con pocos clientes, y los vendedores realizaban sus mayores esfuerzos para conquistar a quienes transitaban de un lado a otro.
En este mercado las personas aún andaban haciendo las compras diarias, y la venta de juguetes y de otro tipo de objetos parecía estancada, según comentaron los mismos comerciantes.
Mayra Rubio aseguró que este año dispuso no vender juguetes porque no hay movimiento de esa mercadería, optó por la venta de carteras para damas y bolsos para niñas con precios de 20 córdobas, eso le valió para recuperar un poco su inversión.
Similar opinión tenía Marta Quijano, quien dijo que el movimiento en el mercado se había reducido con respecto a los años anteriores, y las pocas compras que la gente ha hecho son de artículos con bajos precios, de 15 a 30 córdobas, para utilizarlos como regalos de Navidad.
ORIENTAL CON MENOS GENTE
En el Mercado Oriental, que estaba lleno —por su alta popularidad y porque se considera que en él se hallan los precios más bajos— y en algunos sitios la pasada se congestionaba, los vendedores afirmaron que “está vacío”, en comparación con el año pasado.
El fuerte de la actividad comercial en este centro de compras estaba concentrado en las áreas de ropa y calzado. Los juguetes, si bien se estaban vendiendo, hasta ayer no parecían ser la prioridad de los compradores.
Una vendedora mayorista, que solicitó el anonimato, aseguró que tradicionalmente ella entregaba productos a los minoristas hasta por ocho mil córdobas, y este año la cantidad se redujo a dos mil.
“No hemos dejado de vender, pero no se puede comparar este año en nada con los anteriores”, destacó.
En este centro de compras se adquieren desde un par de calcetines en cinco córdobas, hasta zapatos que sobrepasan los 1,000; así como pantalones que van desde los 80 hasta los 900 córdobas.
ILUMINACIONES SOLITARIAS
Todo lo relacionado a iluminaciones navideñas se convirtió en artículos con una demanda reducida, en el ambiente solamente quedó el sonar de una que otra música alusiva a la temporada, dando paso a los altoparlantes que anuncian la llegada del Año Nuevo.
También era notorio que en los callejones más complicados del mercado no había ningún policía resguardando a la población de posibles robos.
Los comerciantes cifraron sus esperanzas en poder realizar “su día” este mismo 24 en compras de última hora.
GRANOS ESTABLES, VERDURAS MAS CARAS
Los precios de los productos básicos se mantenían invariables hasta ayer, según expresaron los comerciantes.
El azúcar se cotizaba entre 2.75 y 3.50 la libra, conforme la calidad, el arroz americano se cotiza en cuatro córdobas, el nacional en un córdoba menos.
Los frijoles rojos valen 4.50 la libra y el conocido frijol “chile” se ofrecía a tres córdobas.
Los huevos según el tamaño por cajilla tenían precios de 22 a 26 córdobas.
Sin embargo, los productos para la cena navideña registró incrementos: una gallina tenía precios de 60 córdobas, las ocho libras de pollo navideño costaban 120 córdobas.
En tanto, la papa y la zanahoria subieron casi dos córdobas a los vendedores, y, por ende, éstos tuvieron que vender más caro a los consumidores.
Según Azucena Díaz, comerciante de perecederos del Mercado Central, para la temporada siempre hay una tendencia alcista a este tipo de productos, la que probablemente se regule una vez iniciado el año 2003.