El seductor latino

Antonio Banderas no sólo es el “latin lover” de Hollywood, es también uno de los actores hispanos con mayor proyección en la meca del cine. En esta entrevista revela detalles de su más reciente filme en el que debuta con éxito como héroe de acción, habla de su familia y planes futuros Fabián W. Waintal/Atlantic […]

  • Antonio Banderas no sólo es el “latin lover” de Hollywood, es también uno de los actores hispanos con mayor proyección en la meca del cine. En esta entrevista revela detalles de su más reciente filme en el que debuta con éxito como héroe de acción, habla de su familia y planes futuros

Fabián W. Waintal/Atlantic [email protected]

VER GALERIA DE FOTOS

Hace tiempo que Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Jean Cleaude Van Damme perdieron la corona del cine de superacción y el reinado parece haber sido recuperado por el más seductor hispano Antonio Banderas.

Desde que se volvió un ‘Desperado’ mariachi y se puso la ‘Máscara del Zorro’, para convertirse después en el ‘13¡ Guerrero’ cautivó también a grandes y chicos con dos versiones de ‘Spy Kids’, definiendo su condición de superhéroe de Hollywood, con la nueva película de acción ‘Ballistic: Ecks vs. Sever’ y una superproducción de 70 millones de dólares.

Esta vez, es el agente del FBI Ecks que enfrenta a la enemiga Sever (Lucy Lu), para encontrar la desaparecida esposa, en medio de enfrentamientos de artes marciales, armas, fuego, explosiones y más explosiones.

¿Le gusta el título de héroe de superacción?

Me gusta pero en ‘Ballistic…’ me parezco más a Steve McQueen, para darte un ejemplo. Es un personaje depresivo, de mal carácter, más relacionado con las películas de acción que se hacían en los años 70. No tengo nada que ver con el nuevo tipo de personajes que venimos viendo en los años 80 y 90; con Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger. Yo trato de darle un alma al rol, sin convertirlo demasiado heroico. Igual se puede sentir que esta persona, Ecks, había sido un héroe en otros tiempos de su vida, pero ahora cruzó del otro lado de la acción, con el único propósito muy específico de recuperar a su esposa. Y no trata de divertirse, sino que busca la información suficiente y deja que todo lo demás pase, cuando ya tiene lo que quiere.

¿Es cierto que pidió al director que recortaran los diálogos para que las escenas hablen más que sus palabras?

Sí. Es verdad. Es la naturaleza de las películas de acción. Pero la historia igual tiene importancia, porque sin una historia, no se justifica ninguna escena de acción. Sino es violencia sin sentido. Un jueguito más.

¿Y las escenas de acción son efectos especiales o realmente filmó entre explosiones y saltando de auto en auto?

Fueron muy pero muy reales, pero también diseñadas excelentemente. Por ejemplo, hay una escena donde yo realmente salto por encima del auto y después también doy vueltas. Pero en el medio, es un doble el que se arriesga. Pero en ‘Ballistic…’ hubo otras escenas de acción que hice yo solo, como la que corro entre los trenes, que explotan a un metro detrás mío.

¿No salió nadie lastimado entre tantas explosiones?

¡Ni me lo recuerdes! Eran las tres de la mañana, hacía muchísimo frío y uno de los técnicos se equivocó con una de las explosiones enfrente de mi cara. Hoy me puedo reír, pero estaba todo negro, como en los dibujos animados. El dolor en la rodilla me duró cuatro días. No podía sacarme el zumbido de la cabeza ni el gusto a metal en la boca.

¿Aún quiere seguir haciendo las escenas de acción, solo?

Totalmente. Mientras pueda controlar la acción, prefiero hacerlo yo. El problema en Hollywood son las compañías de seguro que no permiten tantos riesgos, pero si me dejan, lo prefiero. Aún cuando sea riesgoso. Porque se ve mucho mejor. Tampoco hay que esconder las cámaras y te permite filmar mostrando todo. También hay cierto orgullo personal… Podrá sonar tonto o loco, pero me gustan ese tipo de cosas. Con otro director, Robert Rodríguez, filmamos ‘Desperado’ y la nueva versión ‘Había una vez en México’, pero nadie quería filmar ese tipo de escenas. Lo gracioso es que una vez que yo empecé a hacerlas, tenías que ver a Salma Hayek queriendo sus propias escenas de acción, también. Y los dos terminamos colgados como piñatas, a 30 metros del suelo, para la película.

¿Quién gana entre la lucha Ecks vs. Sever? ¿La mujer o el hombre? ¿Lucy Lu o Antonio Banderas?

Lucy Lu… Soy un caballero, así que tengo que decir que gana ella (riéndose). La verdad, nadie gana. Y los dos ganan, en cierto sentido. Como personajes de cine, los dos tienen un pasado donde perdieron demasiado y sólo tratan de recapturarse. En mi caso, mi recuperación tiene que ver con recuperar a mi esposa. Pero al final, nadie gana. Aunque detrás de cámara, creo que yo fui el que perdió, porque a Lucy se le escaparon un par de patadas que para nada fueron ficticias.

¿Y en lo personal, cómo fue la relación con Lucy Lu?

Ya habíamos trabajado juntos, en la película ‘Playing to the Bone’ donde hice de boxeador con Woody Harrelson. Me encanta trabajar con ella. Tiene mucha gracia, es muy divertida, tiene cierta frescura… Y le dio un cambio radical a la película, porque en un principio se suponía que fueran dos hombres y la idea de haber cambiado para crear esta rivalidad entre hombre y mujer, me gustó muchísimo más. Y cuando me dijeron que Lucy Lu iba a participar, enseguida dije que sí. En cine siempre hace de villana, pero en la vida real es muy dulce y divertida, con bastante sentido del humor y eso lo valoro. Para mí, el sentido del humor es igual que la inteligencia. Y ella tiene las dos virtudes. En la película, los dos somos bastante parecidos y hasta que nos damos cuenta, sí, porque no te das cuenta de lo que pasa, hasta después de las escenas de acción. Tiene un estilo oriental, con música especial, me encanta. Está muy bien filmada, con todo el fuego que tanto le gusta al director. Es muy interesante cómo recrearon la acción con la coreografía de las carreras de auto, con el fuego o gente cayéndose de un edificio.

¿Cree que la película va a ser nominada para el Oscar por Mejor Efectos Especiales?

Espero que sí. Esa toma bien vale un Oscar. Es cuando un hombre se cae del edificio. Yo vi cómo la filmaron y no lo puedo creer cuando lo veo en la pantalla. Porque se cayó de verdad y aunque estaba atado a un cable, fue cayendo rapidísimo, porque tenía que romper el auto donde caía, de verdad. Y la cámara tenía que seguirlo en la caída. Nunca antes había visto filmar una escena así, en vivo. Y verla en la película, es más espectacular, todavía. Toda la experiencia fue maravillosa. Como trabajar de nuevo, también con Talisa Soto, que hace de mi esposa. Con ella había filmado la primera película que hice en Estados Unidos, ‘Mambo Kings’. En aquella película, ella era la mujer en la que yo pensaba todo el tiempo, la mujer que había dejado atrás en Cuba, ‘La Bella María de mi alma’. Y pensar que ya pasaron doce años…

Le gusta recordar los viejos tiempos cuando como buen español, empezó su carrera de actor en Málaga, aunque antes había soñado con jugar profesionalmente al fútbol. “Pero me quebré un pie a los 14 años y ya nunca más pude jugar tan bien”. Pero jamás se le ocurrió imaginarse que iba a llegar tan lejos, ni podía pensar en Hollywood “porque no sabía una palabra de inglés. Y ‘Mambo Kings’, la filmó con pura fonética” confiesa hoy “para que me tomaran, había aprendido dos frases en inglés, solamente. La primera ‘Of Course’ o ‘Por supuesto’, la repetía a medida que el director me ofrecía hacer la película, en una reunión que tuvimos en Londres. Y la última frase la usó al final ‘I Can Do That’ o ‘Yo puedo hacer eso’, pero en verdad, no sabía una palabra de lo que me había dicho. Todavía no lo puedo creer”. Como tampoco pudo creer cuando Madonna confesó públicamente que él la había rechazado románticamente, porque seguía en pareja con la española Ana Leza.

“Fue como si hubiera publicado un aviso de una página en el New York Times, gratis”. Semejante comentario le ganó el título ‘Latin Lover’, cuando recién abría la puerta de Hollywood, aunque después terminó seduciendo a Melanie Griffith durante la filmación de ‘Two Much’, “pero nadie apostaba que iba a durar” comenta entre risas “y mira donde estamos ahora”.

Llevando más de seis años juntos, tiene una hija en común llamada Stella del Carmen y piensa seguir agrandando la familia, intentándolo con tratamientos de fertilización asistida, mientras quiere conservar el idioma en la casa “Stella tiene una mujer que la cuida y le habla español todo el tiempo, así como viajamos seguido a España para ver a los abuelos, pero con Melanie habla inglés”.

Triunfando en lo personal y profesional, Banderas flamea por Hollywood con un carisma particular, aprovechando cada oportunidad que pasa por su camino. Cantó con Madonna en ‘Evita’; conquistó a Angelina Jolie en ‘Pecado Original’ después de hacernos llorar con Tom Hanks en ‘Filadelfia’ y divertirnos con Melanie Griffith en ‘Two Much’; atreviéndose a dirigir a su propia esposa en ‘Crazy in Alabama’.

Habla con calma, pero con una pasión tan especial, que se torna imposible dejar de prestarle atención. Le encanta contar anécdotas, profundizando en los detalles, sin esconder secretos. En ‘Ballistic…’ aparece sin afeitarse, pero ahora tiene una crecida barba “es parte de mi plan para matar al ‘latin lover’ que hay en mi” bromea, aclarando instantáneamente “es por la película ‘Imaging Argentina’ sobre los años 70, que estoy filmando en Buenos Aires con Emma Thompson y mi personaje tiene barba”.

Porque Antonio Banderas no sabe tomarse vacaciones. Mientras se prepara para repetir el éxito del Mariachi que hizo en ‘Desperado’, con una nueva versión llamada ‘Había una vez en México’, para el 2003, este año ya apareció en cuatro películas si contamos la corta participación en ‘Frida’ con Salma Hayek, además de ‘Spy Kids 2’, ‘Femme Fatal’ (dirigido por Brian De Palma) y ‘Ballistic: Ecks vs. Sever’.

¿Alguna vez estuvo más ocupado?

(Riéndose) Yo digo que soy como un chico que juega tanto, que no quiere volver a casa. Amo estar ahí… la cámara para mí es el mejor juguete.

¿No tiene miedo que la gente termine aburriéndose de verlo en tantas películas?

Es lo que me dicen, que puede perjudicar mi carrera trabajar tanto. Pero no me importa mi carrera. Me importan las cosas que tengo hoy. Y me encanta estar en un estudio de filmación. No tengo ese narcisismo de preocuparme por lo que pueda pasar con mi carrera, todo el tiempo. Me crié como el actor que iba de villa en villa, al sur de España. A veces nos aplaudían y otras veces nos tiraban piedras. Soy un comediante en todo sentido de la palabra y quiero seguir siendo así, aunque está trabajando en Hollywood. Me encanta cambiar, hacer comedias, películas de terror o de acción. Ahora incluso voy a hacer un musical en Broadway. Hace 32 años que soy actor profesional, pero hay tantas cosas en mi carrera que quiero palpar y masticar, que no quiero parar. No me importa el resultado.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí