Sigue la Misa

Claudia M. Hernández Indignada quedé después de leer el artículo escrito por la licenciada Élida Solórzano, el pasado 24 de noviembre, donde en un malogrado afán por degradar el contenido de la Misa Campesina, solamente denota sus más profundos odios y rencores, sentimientos nada cristianos, por cierto. La licenciada Solórzano Llama excluyente a la Misa […]

Claudia M. Hernández

Indignada quedé después de leer el artículo escrito por la licenciada Élida Solórzano, el pasado 24 de noviembre, donde en un malogrado afán por degradar el contenido de la Misa Campesina, solamente denota sus más profundos odios y rencores, sentimientos nada cristianos, por cierto. La licenciada Solórzano Llama excluyente a la Misa Campesina, ignorando que ésta únicamente hace alusión a ese Jesús que dio de comer al hambriento, el que sanaba enfermos, el que denunció las injusticias de la época y el mismo que en una ocasión dijo: ¡qué difícil va a ser para los ricos entrar en el reino de Dios! Marcos 10.23. Es imposible negar la opción preferencial por los pobres que en todo momento demostró Jesús, esa misma opción que cantamos en nuestra magistral Misa Campesina.

También quería contestarle la pregunta ¿cómo acabó en la cruz Jesús? Fue su rebeldía, su pensamiento revolucionario al oponerse a un gran imperio lo que lo llevó a la cruz, al igual que a Sandino, al Ché Guevara, Monseñor Romero y tantos más que se han opuesto a un sistema, a maestro de la ley y fariseos.

Le exijo a la licenciada Solórzano respeto a los que, como yo, no creen en su Cristo etéreo, aislado y crucificado, pero sí en el Cristo esperanzador y luchador que nació en Palacagüina.  

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