Las filas en las farmacias de las Empresas Médicas Previsionales son largas y agotadoras. Muy pocos salen satisfechos con los medicamentos que les han dado.

El “negocio” de suministrar salud

Arturo Mcfields Yescas [email protected] El especialista en seguridad social Manuel Ruiz, considera que “las Empresas Médicas Previsionales (EMP) son un negocio bárbaro. Pocas empresas de salud o de cualquier naturaleza logran recibir cinco millones de córdobas mensuales. Reciban o no a sus pacientes, ellos tienen un ingreso estable, no en balde hemos visto crecer a […]

Arturo Mcfields Yescas [email protected]

El especialista en seguridad social Manuel Ruiz, considera que “las Empresas Médicas Previsionales (EMP) son un negocio bárbaro. Pocas empresas de salud o de cualquier naturaleza logran recibir cinco millones de córdobas mensuales. Reciban o no a sus pacientes, ellos tienen un ingreso estable, no en balde hemos visto crecer a muchos pequeños consultorios, que hoy día son grandes centros asistenciales”.

Las EMP nacieron en 1993 como parte del nuevo modelo de salud previsional. Un proyecto que, según sus progenitores, tuvo por fin facilitar la atención médica a los cotizantes del seguro social y a sus beneficiarios, a través de la participación de la contratación de los servicios de empresas dentro del sector privado, que “asumen la administración integral del riesgo de salud, con criterios de calidad”.

A pesar de esta premisa, expresa Jaime Fuentes Pereira, Gerente General de Salud Previsional del INSS, “el mercado de la salud es el más imperfecto”. Algunos especialistas en el tema, como Manuel Ruiz, estiman que “cuando se le dio parte al sector privado en la seguridad social, se olvidaron de que para éstos la salud es vista únicamente bajo un lente estrictamente comercial y no precisamente filantrópico o social”.

El INSS dice que regula las EMP a través de un proceso llamado certificación. Un sistema que según los mismos “empresarios de la salud” tiene muchas discrecionalidades, pues no se conoce con exactitud los parámetros para obtener esta autorización.

En Managua han cerrado dos empresas médicas previsionales: La Popular y La Merced. La primera de ellas reinició operaciones poco después de la suspensión de su contrato, la segunda sigue sin obtener su certificación.

CONCENTRADOS EN MANAGUA

A pesar de el “filtro” que se realiza a través de la certificación, las empresas médicas siguen creciendo, sin embargo, el 40 por ciento de las mismas se concentra en la capital y en los centros urbanos del país. Algunas de éstas EMP no cuentan con todos los equipos médicos para realizar las operaciones quirúrgicas que ofrecen a los cotizantes, sin embargo, obtienen su certificación subcontratando a otros centros asistenciales los servicios que no logran proveer.

El INSS dice que esto no es ilegal. “Esto es legal, no nos interesa cerrarlas, sino que presten el servicio. En algunos casos les damos un plazo de tres meses para que mejoren”.

Algunos cotizantes no están enterados de estos “acuerdos” del INSS con las EMP cuando suscriben sus contratos ni de los muchos problemas que enfrentarán a la hora de solicitar este tipo de servicio.

¿QUIÉN REGULA LOS SUBSIDIOS?

Aunque las empresas médicas se quejan de las “pérdidas” que tienen cuando los usuarios del sistema piden subsidios, han logrado salir adelante a pesar de este problema, pues para compensarlos el INSS les aumentó el per cápita que recibían de 90 córdobas a 169.

El INSS dice que siempre se otorgan subsidios. “Nuestro inspector está para comprobar que se cumpla con la Ley, los subsidios se dan y para eso están los inspectores de nosotros. Las personas pueden reclamar su derecho con ellos en cada empresa médica”, asegura el gerente de Salud Previsional del INSS.

Según el INSS, antes no se daban subsidios porque el supervisor era pagado por las mismas empresas médicas, las que “se ponían de acuerdo” para no dar los subsidios a los usuarios del sistema.

EMP ILEGALES

La suerte de unos es la desgracia de otros. Los subsidios han facilitado el incremento acelerado de las ganancias de las empresas médicas, que han mejorado sus instalaciones, y de tres consorcios involucrados en el “negocio de la salud”, actualmente existen más de 49 empresas médicas previsionales operando a nivel nacional.

Aunque Edda Callejas, Presidenta Ejecutiva del INSS, considera que las EMP han tenido durante los últimos nueve años un carácter de “cierta ilegalidad”, Jaime Fuentes Pereira, Gerente General de Salud Previsional del INSS, considera que esa ilegalidad ha quedado “anulada” a partir de este año con la nueva Ley General de Salud.

“No son ilegales, en la nueva Ley de Salud se establece que las empresas médicas privadas pueden participar en el sistema de salud previsional”, subrayó Fuentes.

A pesar de esto, la Constitución deja claro en los artículos 65 y 105, que los servicios de seguridad social son “responsabilidad indeclinable del Estado, que está obligado a prestarlos sin exclusión, a mejorarlos y ampliarlos”.

Por otra parte, el INSS insiste en defender la “loable labor” de las empresas médicas, pues según Fuentes, los abusos de las empresas médicas en contra de los usuarios del servicio son “infundados en su mayoría, y los pocos que existen son controlados por sus inspectores”, los que presuntamente están en todas estas empresas.

¿DONDE ESTÁN LOS SUPERVISORES?

Cuando Antonio Centeno fue a una empresa médica previsional, porque tenía problemas en la vista, no encontró a un supervisor del INSS que le ayudara, por más que lo buscó nunca apareció. Tenía problemas con una catarata en su ojo izquierdo, necesitaba una operación con rayos láser, que no alcanza a cubrir el paquete ampliado de salud previsional.

Fuentes explicó que el INSS protege a los cotizantes, pero “no puede tomar mayores responsabilidades” que las que la Ley le otorga. “Nosotros tenemos una división de aseguramiento que se encarga de la recuperación de la cartera, pero sólo podemos negociar. En países como México, el gobierno puede exigir a los empresarios que paguen sus deudas o pueden cerrarlas, en Nicaragua no”.

Así mismo, estimó que las empresas medicas juegan un “excelente papel” en la seguridad social, pero culpó a algunos asegurados porque “hacen trampa para no trabajar, y las empresas médicas les dan el subsidio cuando en verdad no lo amerita. No veo mayor problema, el médico del INSS que está en las empresas médicas previsionales brinda apoyo necesario en esta materia a los usuarios del sistema”, dijo Fuentes.

A pesar de estas explicaciones ninguno de nuestros entrevistados dijo conocer o haber visto alguna vez a este médico del INSS, cuando le “brincan algunos clavos”.

RECLAMOS NO ESPECIFICOS

“El sistema funciona”, dice el gerente de Empresas Médicas del seguro social, y considera que los “pocos reclamos que se dan no logran ser efectivos, porque los usuarios no son específicos en sus reclamos, esto nos imposibilita actuar en la materia de forma eficaz”, asegura Fuentes.

Éste concluyó sus explicaciones asegurando que según sus propias encuestas “tenemos e un 80 por ciento de satisfacción con la población que visita las empresas médicas.”

Pero cuando Antonio Centeno salió de la empresa médica previsional no parecía ser parte de ese satisfecho 80 por ciento, sino uno más, que tiene que “buscar por otro lado, para no perder la vista, para salir de este clavo, porque aquí nadie resuelve, ni velan por tus huesos”, según señaló.

EMP CUESTIONAN INEFICIENCIA DEL INSS

La Cámara de Empresas Medicas Previsionales asegura que el INSS es técnicamente ineficiente y que opera bajo la “presión” permanente del Banco Mundial para tomar sus decisiones.  

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