Amalia Morales [email protected]
A la carga han vuelto los zancudos en estos últimos días del año, pero primeros del verano, lo que obliga a la población y autoridades a extremar precauciones.
En la vivienda de Estelgive Murillo, en el anexo La Primavera, barrio situado en la Carretera Norte, los mosquitos acechan a sus ocho habitantes todo el día.
También se reportan nubes de zancudos en barrios del sector Oriental y en la parte baja de la ciudad capital.
Murillo, madre de dos niños uno de ellos de un mes de nacido, dice que defiende a sus hijos con abanico, porque no tiene mosquitero, y le parece que son malos los repelentes para la criatura recién nacida.
Sin embargo, el aire fresco del abanico lo tiene resfriado. “Yo también estoy con tos y mi niña de dos años”, dice Murillo.
NIÑOS, BLANCO DEL DENGUE
Los niños son el grupo favorito de enfermedades transmisibles como el dengue y la malaria.
“Hace poco todos aquí anduvimos con ese dengue, dice Thelma Guadamuz, suegra de Murillo.
“Cuando tuve a mi niño, el seis de noviembre, andaba con dengue, por eso me nació así, con tos”, agrega Murillo.
Este año han muerto por lo menos 11 personas por dengue hemorrágico, según estadísticas de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud (Minsa).
APLAUSOS OBLIGADOS
En muchas casas las palmadas al cuerpo como aplausos se oyen una y otra vez. Son tan constantes como respirar. Guadamuz dice que ellos no almacenan agua dentro de la casa, precisamente para evitar el incremento de zancudos.
De acuerdo con los reportes del Minsa, en las casas, debido a la escasez de agua, la gente guarda agua en por lo menos dos o tres recipientes.
En la casa de Guadamuz “sólo tenemos un balde con el agua para beber, pero está bien tapado”, por tanto, descarta que sea un sitio de reproducción de zancudos.
Ayer el servicio de agua se había suspendido, y Guadamuz lamentaba no haber recogido más líquido.
ABATIZACIÓN AYUDA
La última vez que la casa de Guadamuz se abatizó fue el viernes pasado. “Han estado pasando”, afirma, sin precisar el número de veces. Sin embargo, por estos días por la cantidad de zancudos esperarían que se fumigara.
El gobierno abatizó este año alrededor de 2,500,000 viviendas y roció unas 816,000 casas.