- Cada vez hay menos médicos, menos enfermeras y menos auxiliares de enfermería en la red asistencial pública del país. En el transcurso de siete años, a pesar de que la población ha crecido, ha disminuido el número de personal para atenderla. La falta de presupuesto, que impide contratar más personal, es una de las principales razones de la reducción
Amalia Morales [email protected]
El sol se ve oblicuo a mitad de la tarde. A esa hora, aún tuesta pieles en las calles. En sitios cerrados, la intensidad de su luz desciende y sofoca. Acelera el pulso. A fuego lento deshace los cuerpos enfermos, que yacen en un hospital, quienes en sus sábanas dejan olores que duelen.
Con esos olores se mezclan risa, silencio y llanto de algunos enfermos, que puntualmente a las tres del martes, recibieron la visita de sus familiares. La enfermera Mayela Rodríguez y el auxiliar de enfermería, Alejandro López, aprovechan ese paréntesis para revisar expedientes de los pacientes que tienen a cargo y preparar la tercera administración de medicamentos en el día.
Durante 12 horas, Rodríguez y López son el único personal asistencial de la Sala de Neurocirugía y Ortopedia de Varones, en la que hay 30 camas ocupadas, de las 39 disponibles. El turno de Rodríguez terminará a las siete de la noche; después de esa hora la sala quedará en manos de dos auxiliares de enfermería. En el hospital no hay suficientes enfermeras para cubrir todas las salas ni todos los turnos.
El Lenín Fonseca sólo cuenta con 57 enfermeras, según detalla Nubia Prado, jefa de enfermería de ese hospital. Y agrega que el personal de auxiliares de enfermería asciende a 98 en total.
En el país el personal de enfermería (entre enfermeras y auxiliares) fue de 5,462 durante el 2001, eso significa un 23 por ciento menos de lo que existía en 1995.
MENOS ENFERMERAS Y AUXILIARES
El año pasado la red asistencial del Ministerio de Salud (Minsa), compuesta por 1,058 unidades entre puestos, centros de salud y hospitales, asistió a la población con 1,114 enfermeras, menos de la mitad de las que prestaron servicios hace siete años, cuando el sistema contó 2,658, de acuerdo al informe de Cuentas Nacionales en Salud (CNS).
El mismo estudio refleja que en el mismo lapso de tiempo hubo una reducción de auxiliares de enfermería en el sistema de Salud. Hace siete años había 4,403 y el año anterior cerró con 4,348.
Los médicos también se han fugado del sistema. De 3,436 que había en 1995, el año pasado quedaron 2,132. En general el personal de Salud se ha reducido en 28 por ciento en el último quinquenio.
Una baja significativa de personal médico ocurrió entre 1998 y 1999.
Después de la huelga médica (1998), que también fue el año del huracán Mitch, el Minsa aplicó un plan de retiro voluntario, que culminó con la salida de muchos médicos del sistema. Alrededor de 1,518 abandonaron el red asistencial.
Ramiro López, director del “Lenín Fonseca”, dice que con ese plan se fue el 20 por ciento del personal médico.
SUELDOS DESESTIMULAN
Prado y López dicen que la gente se ha ido y se va principalmente por el bajo salario.
El sueldo básico de la enfermera es de 891 córdobas mensuales y el de la auxiliar de enfermería de 815 córdobas.
Los médicos no andan mucho mejor con 1,700 córdobas. Más turnos e incentivos un especialista puede redondear hasta 6,000 córdobas máximo.
En algunos centros asistenciales con los beneficios de antigüedad, transporte, turnos y alimentación e incentivos, las enfermeras redondean de 1,400 a 2,200 córdobas al mes, y las auxiliares entre 1,300 y 1,800 córdobas.
La enfermera Mayela Rodríguez cobra 1,645 córdobas al mes. Es madre de dos hijos y viaja hasta Jinotepe, Carazo cada vez que le toca turno.
En la mayoría de los hospitales el sueldo de una afanadora es similar al salario de una auxiliar de enfermería y al de las enfermeras.
Dentro de la cadena del personal asistencial es todavía más bajo el sueldo de otros personajes también necesarios para la asistencia de los enfermos como los camilleros, los técnicos quirúrgicos o las centrales de operadoras que son quienes alistan el material de reposición administrado por las enfermeras.
CALIDAD EN ENTREDICHO
“Así no se puede dar atención de calidad”, afirma Rodríguez, quien pasa por cada una de las 30 camas ocupadas, a las ocho, las 12 y las cuatro de la tarde.
“La gente quiere que se le administre su medicamento en punto”, agrega, sin embargo, reconoce que para dos personas es muy difícil darles atención a todos a la vez.
“A veces por atender a uno se te descompensa otro”, dice Nubia Prado, jefa de enfermería del “Lenín Fonseca”. Las enfermeras reconocen que a la atención de los pacientes sólo dedican “minutos” y en muchos casos hay hospitalizados, que por su estado de salud, requieren hasta horas.
Alejandro López, auxiliar de enfermería, dice que ha habido ocasiones en que los familiares o los mismos pacientes se alteran y los insultan. “Nos dicen que para eso nos paga el gobierno, para que les hagamos todo…, y a veces nosotros también nos sofocamos”, dice. Cuando eso ocurre se les escapa uno que otro mal gesto o el imperativo: “Espérese un momento”.
SE VAN A SERVICIO PRIVADO
A pesar de ello, son muchos los pacientes satisfechos con la atención. Manuel Guzmán, de 36 años, originario de Boaco, lleva 13 días hospitalizado. Se recupera de una cirugía en la cabeza, asegura, sin distinciones en los matices del uniforme blanco, que “todo el personal” lo ha tratado bien. “No tengo queja”, resume.
“Me han cuidado bastante bien”, dice Mayra Gómez hospitalizada en el Roberto Calderón por deficiencias cardíacas.
El personal que abandona el sistema público de Salud se va a la parte privada. Muchos han entrado a trabajar a las Empresas Médicas Previsionales (EMP), que atienden a los asegurados, o a clínicas privadas.
Prado reconoce que el sueldo en algunos centros privados puede doblar la cantidad que paga el Minsa.
En la actualidad, en el “Lenín Fonseca” hay un déficit de 18 enfermeras, por lo menos. Prado dice que con 75 podrían resolver las necesidades que hay en las salas de Neurocirugía de Varones y de Mujeres, Pediatría, entre otras áreas descubiertas.
La necesidad de auxiliares sube a 25 personas, según la jefa de enfermería del “Lenín Fonseca”.
CERRO ESCUELA PARA AUXILIARES
Una dificultad con las auxiliares es que ya no se preparan. El Instituto Politécnico de la Salud (Polisal), cerró esa carrera a mediados de los noventa. En algunos hospitales se les da ahora un entrenamiento previo, sin embargo, consideran que no es igual. Las auxiliares que existen son por lo general personas mayores de 30 años.
Prado dice que hay personal preparado para estas funciones en el mercado, el obstáculo es que no cuentan con presupuesto para contratarlo.
El director del hospital, Ramiro López, dice que con fondos propios, por los servicios privados del hospital, ya tienen contratadas a 80 personas, que trabajan en la parte pública.
Una esperanza de nuevos contratos, que tienen algunos directores, es que se liberen plazas con el Plan de Retiro Voluntario (PRUV), y que el Minsa las destine para más personal. Sin embargo, las intenciones de la institución son reorientar los fondos a la compra de insumos médicos.
Entre pensionados y jubilados el Minsa mantiene una planilla de 2,962 personas en las que se invierten alrededor de 33 millones de córdobas al año.
En el Hospital La Mascota, por ejemplo, de 21 pensionados y jubilados, 18 se acogieron al plan. Las autoridades de ese recinto esperan que les autoricen nuevas contrataciones con esos fondos.
RELACION INVERTIDA
A pesar de que el personal ha disminuido, en los distintos hospitales suele haber más médicos que enfermeras. En el “Lenín Fonseca” hay tres médicos por cada enfermera. En el “Roberto Calderón” hay casi dos médicos por cada enfermera y en “La Mascota” la relación es 98 contra 85.
Henry Vega, director de Recursos Humanos del “Roberto Calderón”, dice que todo el personal de enfermería, que incluye a las auxiliares, centrales de operadora y técnicos quirúrgicos, supera al número de médicos.
En el país la relación es de dos médicos por una enfermera.
La prioridad para los hospitales en cuanto atención es la ruta crítica, que abarca emergencia, cuidados intensivos, cuidados intermedios y el área de quemados, en el caso del “Lenín Fonseca”.
En emergencia del “Lenín”, por ejemplo, permanecen cuatro enfermeras, tres auxiliares y un camillero todo el tiempo. En las otras áreas procuran al menos una pareja las 24 horas.
Pero en la Sala de Neurocirugía de Varones, donde está tumbado Leonardo Sánchez por una cisticercosis o semilla, nadie lo visita.
Sánchez es originario de San Juan de Limay y su mujer sólo llega cada tres días. Anda sin camisa, con short y en chinelas. Tiene un brazo drenado a varias bolsas de líquidos.
Su vecino Manuel Guzmán se seca las costillas peladas, con los restos de una camiseta. La hora de visita está por terminar. El sol en la calle comienza a declinar, por el quicio de la puerta pronto aparecerán Rodríguez y López, la enfermera y el auxiliar.
ALTA PRODUCCION DE SERVICIOS
A pesar de que el personal asistencial ha disminuido en los últimos años, la producción de servicios aumentó en casi cuatro por ciento (3,6), y la población en 2,7 por ciento.
Creció el número de recetas, consultas, controles y los exámenes de laboratorio, pero decreció el número de hospitalizaciones.