Edgard Rodríguez C. [email protected]
Después de fracasar en su intento de atrapar a Tom Glavine o Greg Maddux, los Filis han secado sus lágrimas con Kevin Millwood.
Millwood ha aterrizado en Filadelfia a cambio del catcher Johnny Estrada.
Aún cuando no tiene el nivel de Maddux o Glavine, cuyas carreras son lo suficientemente sólidas como para verlos más adelante en Cooperstown, Millwood es sin espacio a dudas uno de los más competentes abridores en el béisbol de las Grandes Ligas en este momento.
Viene de una formidable temporada (18-8 y 3.24) en la que ayudó a los Bravos a ganar por vez número 11, de forma sucesiva, la División Este de la Liga Nacional. En 1998, cuando actuó en su primera campaña completa, Millwood coleccionó récord de 17-8 y 4.08.
Millwood por Estrada, es un movimiento que favorece a los Filis por donde se analice, aún en la perspectiva de los Bravos, quienes realizaron la transacción con el objetivo de reducir su planilla. Pero de acuerdo a expertos, han creado un hueco en su staff de abridores.
Uno de los analistas más reputados, Rob Neyer, considera que a las dificultades que tienen en la inicial, tercera y la receptoría, Atlanta ha agregado una más con la salida de Millwood, sumada a las pérdidas de Glavine y Damian Moss, transferido a los Gigantes.
Hay un detalle muy ilustrativo: entre Glavine, Millwood y Moss, acumularon un récord de 48-25 y 3.19, muy distinto al 38-36 y 4.45 que coleccionaron juntos Russ Ortiz, Mike Hampton y Paul Byrd con sus respectivos equipos en la temporada pasada.
Hay por tanto razones para dudar, en torno a la profundidad que habrá.
Sin embargo, mientras los Bravos resuelven sus incógnitas, quizá lo esencial es que Filadelfia ha adquirido un nuevo líder de staff pese a la presencia de nuestro Vicente Padilla y de Randy Wolf, quienes en medio de su inexperiencia, ofrecieron su mejor esfuerzo.
Que los Filis se mejoren por cualquier lado, va en beneficio de Padilla. Jim Thome y David Bell garantizar mejor respaldo y Millwood cargará con la presión de ser el líder. Además, todo pitcher es número uno el día que le toca iniciar.