- Un 21 de diciembre de 1991, hoy hace once años, la población matagalpina se tomó la ciudad,
para conocer personalmente al nuevo obispo de la Diócesis, que desde ese día se convertiría en el séptimo jefe de la Iglesia Católica, en el departamento de Matagalpa. Hoy, la Iglesia Católica está de fiesta
Luis Eduardo Martínez M./[email protected]
MATAGALPA.- A bordo de una camioneta y custodiado por una enorme caravana que lo acompañó desde la capital hasta la “Perla del Septentrión”, monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano llegó a esta ciudad, investido como Obispo de la Diócesis de Matagalpa, sucediendo en el cargo a monseñor Carlos Sancti (q.e.p.d.).
Con el lema: “Tú me has enviado”, una de sus primeras tareas fue la de impulsar las llamadas “reuniones multisectoriales”, en las que se involucraron los dirigentes políticos, que mantenían una verdadera polarización en el departamento.
Desde su llegada, monseñor Brenes se ha caracterizado por dedicarle más tiempo a las parroquias disgregadas en todo el departamento, compartiendo y enterándose de la problemática que viven los campesinos, por parte de quienes goza de gran aprecio.
Los feligreses de las diferentes comunidades y comarcas de los distintos municipios que conforman la Diócesis de Matagalpa, consideran festivo el día en que Monseñor les visita, ya sea para las festividades patronales o en las meramente pastorales.
Por sus constantes visitas a las zonas rurales de todo el departamento, monseñor Brenes, es conocido como el “Obispo Peregrino”, y para un campesino o un habitante de las zonas urbanas, ya no es una odisea hablar con un Obispo, ya que en su práctica, han quedado atrás los protocolos.
“POLITO” ES TICUANTEPEÑO
“Polito”, como le dicen cariñosamente, tanto el cardenal Miguel Obando y Bravo como el Obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, nació el siete de marzo de 1949, en el municipio de Ticuantepe, departamento de Masaya, es hijo del matrimonio conformado por don Leopoldo Brenes Flores y doña Lilliam Solórzano Aguirre de Brenes.
Monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano fue ordenado sacerdote por el cardenal Miguel Obando y Bravo en Ticuantepe, el 16 de agosto de 1974, se desempeñó como párroco de varias iglesias en Managua, así como también de las parroquias de Jinotepe, Ticuantepe y Masaya.
Desde su llegada al obispado de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Brenes ha desempeñado un papel determinante, no sólo en el aspecto religioso, sino también participando activamente en las conversaciones con los diferentes grupos armados para que éstos depusieran sus armas y se reintegraran a una vida normal.
QUERIDO POR LOS NORTEÑOS
Los trabajos de evangelización de monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, en el departamento de Matagalpa, sobre todo en las zonas rurales; los programas de trabajo con la Comisión Diocesana de Asesoría Legal (CODIAL); el Dispensario Médico y el Banco de Crédito Rural, entre otros, además de su constante relación con todos los sectores sociales, políticos, económicos, e inclusive religiosos, le ha permitido ser una de las personas más queridas en Matagalpa.
Mostrándose siempre sonriente, no importando el momento, independientemente del cansancio ocasionado por su agitada agenda, lo que más importa al “Obispo Peregrino” es llegar con el Espíritu en alto y con mucho entusiasmo.
Su llegada al campo, a veces en vehículo, en otras ocasiones en bestia y en otras a pie, bajo sol o lluvia, se considera día de fiesta para los feligreses, a quienes monseñor Brenes escucha sus planteamientos y ayuda en la búsqueda de soluciones.
De ahí su lema al asumir la Diócesis de Matagalpa: “Tú me has enviado”. Es el único Obispo que mantiene una estrecha comunicación con todos los sectores políticos autoridades civiles y militares, y una estrecha comunicación con los hombres de prensa, dándoles el lugar que cada uno se merece.
UN DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS
En sus once años dirigiendo a la feligresía católica de Matagalpa, monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano ha sido objeto de múltiples reconocimientos, principalmente por sus obras benéficas, por su activa participación en la pacificación de las zonas rurales, y como promotor y defensor de los Derechos Humanos.