René Castro Granja
En la página de Sucesos de LA PRENSA del 9 de diciembre corriente, se publicó una información titulada “Familia vive un infierno”, firmado por Elizabeth Romero, en el que se alude a mi hijo y a mí en una versión alejada de la verdad.
La verdad es que el 14 de noviembre al salir mi hijo René Luis Castro Rivas, quien es menor de edad, de un convivio del Colegio Angloamericano, en compañía de los jóvenes, Ervin Costas y Okler Martínez, fue agredido inexplicablemente por Carlos Ernesto Pineda Somarriba, su compañero de clases y amigo con quien había estado departiendo en forma cordial.
Como resultado de la agresión mi hijo sufrió una herida en el pómulo izquierdo de aproximadamente una pulgada de largo que ameritó diez puntadas, dañando en forma muy peligrosa su ojo izquierdo y sus maxilares del mismo lado. Según dictámenes del Instituto de Medicina Legal dicho golpe fue propinado con un objeto contundente.
Al llegar mi hijo a casa y ver la deformación del lado izquierdo de su rostro y el abundante sangrado, mi inmediata reacción fue atender las lesiones y poner la denuncia ante la Policía. Posteriormente lo llevé al Instituto de Medicina Legal y a continuación puse la denuncia en los juzgados de Managua.
Después de la denuncia comenzamos a recibir una avalancha de amenazas de muerte, del autor de las lesiones y de otras personas a través de diferentes medios, por lo que contraté personal de vigilancia para mi casa de habitación.
He sido, soy y seré siempre una persona pacífica, educada en principios cristianos y de respeto a mis semejantes y a las leyes, creyente en las instituciones encargadas de velar por el orden e impartir justicia.
Por lo anteriormente expuesto desmiento categóricamente que yo haya amenazado de muerte al joven Carlos Ernesto Pineda Somarriba, ni a ninguno de sus familiares, por cuanto eso no es comportamiento mío ni de mi familia.
NOTA DEL EDITOR
En la nota mencionada, lo que planteamos es la denuncia de la familia Pineda Somarriba sobre el tratamiento que le ha dado la Policía a este caso. En ningún momento hemos responsabilizado a nadie del incidente.