Barry Bonds debe ingresar sin problemas al Salón de la Fama.

Rumbo a Cooperstown

Barry Bonds ya tiene los méritos suficientes para pensar en el Salón de la Fama AFP MIAMI.- El astro toletero Barry Bonds, de 38 primaveras, cumplió en 2002 un año más de vida, pero también uno más de gloria, al cosechar varias hazañas en el béisbol de las Grandes Ligas, que le abrirán sin discusión […]

  • Barry Bonds ya tiene los méritos suficientes para pensar en el Salón de la Fama

AFP

MIAMI.- El astro toletero Barry Bonds, de 38 primaveras, cumplió en 2002 un año más de vida, pero también uno más de gloria, al cosechar varias hazañas en el béisbol de las Grandes Ligas, que le abrirán sin discusión las puertas del Salón de la Fama cuando se retire.

A estacazo puro, Bonds se está labrando el camino hacia el sagrado recinto de Cooperstown, pues a pesar de la edad, este estelar artillero sigue haciendo historia con el madero en la mano.

Bonds terminó un año espectacular, tanto en la etapa regular del campeonato como en los playoffs y la Serie Mundial.

El año fructífero de Bonds le permitió agenciarse su segundo premio consecutivo de MVP y quinto histórico, único jugador con esa distinción en las Mayores desde que ese pergamino fue instituido en 1931.

El “gigante mayor” de San Francisco, quien dejó atrás en el último Clásico de Otoño el estigma de poco productivo en playoffs, fue escogido por unanimidad para el galardón que otorga la Asociación de Cronistas de Béisbol de los Estados Unidos.

Después de anotar en la campaña de 2001 un récord de jonrones para una temporada, con 73, Bonds siguió dejando marcas en la última zafra.

Bonds, quien tiene 613 cuadrangulares en su carrera (4to en la lista de todos los tiempos), se convirtió en el jugador más viejo en llevarse el título de bateo en una campaña en 2002, con un astronómico promedio de .370, además de dejar marca en boletos con 198, incluidos 61 de forma intencional.

En la Serie Mundial, Bonds, quien pegó 46 vuelacercas en la campaña regular, conectó para .471, producto de ocho indiscutibles en 17 veces al bate, e impuso también récord en pasaportes con 13, incluidos siete regalados intencionalmente por el pitcher.

No obstante la actuación de Bonds, los Gigantes cayeron en siete juegos en la Serie Mundial ante los Angelinos de Anaheim.

Bonds ganó su primer MVP en 1990 con los Piratas de Pittsburgh, con quienes se llevó también el segundo en 1992 y un año después el primero con los Gigantes.  

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