Róger Emilio Castillo Palma*
Nicaragua ocupa uno de los más bajos lugares en el orbe y el segundo más bajo en América, después de Haití. Es preocupante que cada vez que se publican esos datos, a los nicaragüenses nos provoca un sentimiento de vergüenza, ya que parece que nos hemos acostumbrado a ellos.
Debemos fijarnos la meta de escalar por lo menos un peldaño anualmente en el “termómetro” donde se mide el desarrollo de las naciones, hasta colocarnos en el nivel que nos corresponde, que es el del primer lugar de los países del área centroamericana. ¿Cómo se va a lograr esto?
El primer paso ya lo está dando el Gobierno con su lucha contra la corrupción.
A la par de ir consiguiendo el objetivo de castigar a los que resulten culpables de esas acciones, el próximo paso a seguir es convocar a un diálogo que desemboque en un acuerdo nacional entre el gobierno y todas las fuerzas políticas, con el objetivo de redefinir las reglas del juego y con la condición de que éstas sean profundas y no coyunturales.
El gobierno debe dictar las leyes que hayan sido consensuadas en las pláticas; la Asamblea Nacional de aprobarla sin demora y el pueblo, y sobre todo la empresa privada, de actuar con una mentalidad patriótica, siendo más justa.
Por otro lado, la inversión extranjera se verá incrementada considerablemente, ya que el inversionista tendrá más confianza al estar bien definido el panorama político social.
Un beneficio que se puede obtener al alcanzar un acuerdo nacional, es formar un frente común ante los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y elFMI, con el objetivo de conseguir que éstos sean menos rigurosos en las condiciones que exigen, tanto para otorgar nuevos préstamos, como para lograr la ansiada condonación de gran parte de la deuda externa. (HIPC). Dadas todas estas condiciones, Nicaragua podrá comenzar un mejor educación, misma que debe ser prioritaria en éste y todos los gobiernos venideros.
* Presidente, Inde Capítulo Matagalpa.